

Vuelve –si es que alguna vez se fue– 'Indi' (Indiana) Jones, el 'currante' cuya clave del éxito profesional es, fundamentalmente, la ausencia de vacilaciones.

Los cientÃficos niegan rotundamente que pueda existir. Pero yo la he visto: en un museo y en varios de los grupos humanos con los he compartido años de trabajo.

"Siempre no vamos a estar bien" suele decir mi madre cuando la salud entra en uno de esos periodos que, en un vuelo, se llamarÃa "de turbulencias"...

Quejarse cuando asà lo exigen la justicia, la verdad o la lealtad es bueno; incluso es saludable. Pero, ¿quién no ha oÃdo -con razón- el "es que te quejas de vicio"?

Digo yo que será por las prisas... Casi seguro que es por eso, por la prisa, por lo que el lenguaje, en el trabajo, se parece más y más al sincopado de los móviles.

Con cierta frecuencia -poca, regular o mucha-, lo que más nos encocora, nos aburre y nos desanima es que la vida (laboral) siga igual. Más de lo mismo, ¡uf!

Pocas dudas hay de que la 'calidad' de conocimientos del educando español no es la óptima. Otra cosa es la 'calidad de vida' de nuestros escolares...

Es del tipo -difÃcil- de "¿qué único libro se llevarÃa a una isla desierta?"... Pero tengo bastante claro cuál es la virtud que me parece esencial en el trabajo.

"Rendirse es de cobardes", se nos insiste casi de la cuna a la tumba, en plan de suprema "motivación". ¿Siempre es cobardÃa dar el brazo a torcer? Lo dudo.

No siempre. No permanentemente. Pero, ocasionalmente, sà tengo la sensación de que, en la empresa, las relaciones han pasado por un baño de laboratorio.
