

16-04-2008
Eduard Tamames
Coach de ActionCOACH en Barcelona.
En un mundo donde el éxito de las compañÃas está ligado a la capacidad de responder a los continuos retos, esta historia constata que convertirse en coach empresarial responde a un fuerte compromiso interno.
Hace unos años conocà a un tipo al que llamaremos J de ahora en adelante. Ya desde su más tierna infancia, demostró dotes creativas que se canalizaron hacia el aprendizaje de la música. El muchacho fue creciendo y se enfrentó a la primera disyuntiva importante en su vida: seguir sus estudios musicales y vivir de ello o iniciar una carrera universitaria que le permitiera ganarse la vida.
Tras una serie de deliberaciones internas, y aplicando probablemente criterios de practicidad, J se decantó por iniciar una ingeniera técnica. Durante los años de carrera, descubrió habilidades innatas: a sus compañeros les interesaba mucho su opinión y él no se cansaba de escuchar a los demás.
Finalizado sus estudios, fue reclutado por una conocida firma de consultorÃa, pero, tras cuatro años, empezó a sentir una especie de desazón interna. Cada vez le gustaba menos su trabajo. La idea de que no le aportaba nada más positivo que la subsistencia material se estaba instalando en su mente. El virus se habÃa adueñado de él.
Tras unos cuantos intentos fallidos por encontrar una solución, constató que quizás la solución estarÃa en cambiar su forma de vida. Al poco tiempo, empezó a trabajar en una gran empresa del sector industrial como responsable de aspectos productivos. Entonces, constató que no sólo no habÃa disminuido su infelicidad personal, sino que una nueva mutación del "virus" empezaba a convertirse en una obsesión: encontrar una ocupación que no comprometiera su independencia profesional ni personal.
Replantearse la vida
La situación para J empezaba a ser insostenible. Se plantaba en los 40 sin haber encontrado su lugar profesional. Asà las cosas, decidió que debÃa buscar las respuestas a tres importantes cuestiones: ¿Es mi vida la que yo quiero?, ¿cómo es la vida que quiero vivir? y ¿cómo voy a conseguir la vida que deseo?
Aprendió que lo que en realidad le satisfacÃa era ayudar a los demás en sus trabajos, dirigiendo todas sus experiencias laborales y vitales al desarrollo de las capacidades internas de las personas. Descubrió que quizás la única solución a su situación se encontraba en una relativamente nueva actividad profesional de la que habÃa oÃdo hablar: el coaching empresarial.
Entonces, empezó a analizar qué posibilidades tenÃa de poder vivir ejerciendo como coach empresarial. Seguramente ningún empresario ni directivo querrÃa renunciar a obtener mejores resultados en sus negocios, ni a ejercer una dirección mucho más eficiente de sus equipos. A partir de esa premisa su campo de actuación no tenÃa lÃmites.
En un mundo donde el éxito aparece ligados a la capacidad de dar respuestas imaginativas a los continuos retos que se plantean, J pensó que para las empresas, tener un coach era casi una necesidad. Ahora ya hace tiempo que no sé nada de J, pero no tengo ninguna duda en que debe ser un coach de éxito, viviendo la vida que diseñó para él tanto en el ámbito personal como el profesional.
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