

04-04-2008
IDIOMAS
Los españoles siguen sin saber comunicarse en inglés. Las empresas se las ven y se las desean para encontrar suficientes candidatos que dominen esta lengua y deben hacer constantes planes de formación interna para intentar remediarlo. ¿Qué es lo que falla? ¿Cuál es la solución?
Algo falla cuando alguien con aspiraciones profesionales altas ha alcanzado los 30 años de edad y no ha resuelto el problema del inglés. Son las palabras de un experto en la enseñanza de esta lengua en España, avaladas por las estadísticas oficiales. Esta semana el Instituto Nacional de Estadística ha dado a conocer los resultados de la Encuesta sobre la Participación de la Población Adulta en las Actividades de Aprendizaje, con resultados que siguen sorprendiendo.
Apenas el 30% de los 24.000 encuestados mayores de 25 años reconoce que puede utilizar esta lengua. Pero son aún más significativos si se tiene en cuenta el nivel que reconocen tener. Sólo el 5% de los mayores de 25 años tiene un nivel avanzado. El 16% dice estar en un nivel medio y el 8% alcanza un nivel básico.
El inglés es un tema de moda en el debate educativo en España. La Comunidad de Madrid hace gala de su iniciativa de colegios públicos bilingües, en los que una parte de las asignaturas se imparte en inglés. Por su parte, el Ministerio de Educación puso en marcha el pasado año un programa de ayudas para conceder 53.000 becas de 1.600 euros a jóvenes de entre 18 y 30 años para realizar un curso de inglés en el extranjero.
Finalmente, según datos de la Asociación Española de Promotores de Cursos en el Extranjero (Aseproce), que agrupa a 70 empresas, fueron 45.000 los estudiantes que disfrutaron de ellas. El resto del presupuesto se destinó a finales de año a ofertar 12.500 becas para participar en cursos intensivos en régimen de internado en ocho ciudades españolas.
Además, Aseproce calcula que otros 105.000 españoles salieron el pasado año al extranjero a estudiar un curso de idiomas, al margen de este programa oficial. De ellos, unos 2.000 decidieron apostar más fuerte y realizar un trimestre o curso académico completo en el exterior, según los datos de la Agrupación Española de Cursos Académicos en el Extranjero (Aecae).
Algunos Estados de nuestro entorno, como Italia y Francia, tienen problemas similares al caso español, pero los países escandinavos, Holanda, Portugal y Alemania presentan mejores índices de conocimiento de inglés entre su población. ¿Cómo lo han logrado?
Expertos como el presidente de Aseproce, Juan Manuel Elizalde, y Richard Vaughan, presidente y fundador de Vaughan Systems, compañía especializada en la enseñanza de inglés a profesionales españoles desde hace 30 años, creen que, en general, todas estas iniciativas públicas encaminadas a fomentar la enseñanza de inglés son positivas, aunque no siempre del todo efectivas ni suficientes.
Para Vaughan, el modelo español no es capaz de dotar a los alumnos de un buen nivel de inglés, a pesar de que estos permanecen durante 20 años en el sistema educativo reglado. Si se dedicase una hora diaria al inglés, se darían 180 horas por curso académico, teniendo en cuenta que el curso escolar tiene 32 semanas. Si se multiplica por 20 años, son un total de 3.600 horas.
"Se puede aprender inglés en ese tiempo", asegura Vaughan, que propone que desaparezca la enseñanza del inglés escrito desde los 3 hasta los 13 años de edad. "Se trata de hablar y conversar, con voces nativas. Pero sin clases, sólo el sonido inglés rebotando por las paredes; enseñanza auditiva. Es nefasto exponer la mente no analítica de los chicos a la gramática. La palabra escrita te deforma cuando aprendes, porque no se pronuncia como se escribe. Después, desfacer ese entuerto es casi imposible. Además, a estas edades hay que quitar peso a las notas y que sea una asignatura divertida".
También propone que sea una materia obligatoria en las universidades, y de las consideradas hueso, no una maría. "Así se puede conseguir que todo el mundo tenga el nivel de los taxistas de Amsterdam, a los que no entienden en inglés muchos recién graduados de politécnicas españolas", asegura el presidente de Vaughan Systems.
Pero no sólo es un problema del sistema educativo. Bram Borrenbergs es holandés y director de NH University corporativo, el centro de formación del grupo NH, presente en 22 países y que cuenta con 115nacionalidades distintas entre sus 19.000 empleados.
En esta cadena, la realización de un curso de inglés online va a ser una cuestión de obligado cumplimiento para la gran mayoría de su plantilla: todos aquellos que tienen trato directo con el público. Para Borrenbergs, "los españoles, en general, no alcanzan un nivel avanzado porque no tienen la constancia suficiente para seguir en contacto con el inglés más allá de las clases, a través del cine, la televisión, el vídeo, etcétera. Es una cuestión cultural".
En el mismo sentido, Elizalde cree que en las familias se produce una contradicción. Los padres dan mucho valor a este tema e invierten en la formación de sus hijos, pero no se otorga igual importancia a un suspenso en inglés que en matemáticas.
Encontrar trabajo
Así las cosas, no es de extrañar que los españoles sigan exagerando, cuando no mintiendo, acerca del nivel de idiomas en las entrevistas de trabajo. "La demanda de altos niveles de idiomas para casi cualquier puesto de trabajo provoca que el 85% de los candidatos exagere sus currículos", asegura Marta Merino, directora general de la consultora de selección Ábaco Siglo XXI.
Los que más lo hacen son jóvenes de entre 25 y 30 años que viven en grandes ciudades y temen no pasar el primer filtro del proceso de selección por este motivo. Este requisito se convierte en un problema a la hora de cubrir algunos puestos. Porque, según sus datos, el 75% de las ofertas de trabajo en nuestro país requiere el dominio de alguna lengua extranjera.
Vaughan cree que "lo que tienen que hacer las empresas es exigir el inglés a los candidatos que reclutan, lo que sucede es que no hay suficientes. Deberían salir a otros países de la Unión Europea a seleccionar profesionales o formarles en este idioma durante un año antes de incorporarles a su puesto de trabajo".
Para él, cuando un adulto ha perdido el tren del inglés a los 20 años de edad, no hay clases que valgan. Sólo existen dos caminos: conseguir un nivel de supervivencia a través de un programa intensivo con nativos, olvidándose de la gramática; o, si lo que se pretende es alcanzar un nivel alto, tomarse un año sabático para estudiar en un programa intensivo de larga duración en España o en el extranjero.
"Si alguien se me presenta con esta idea, yo les digo que hace bien, pero que antes de hacer esa inversión piense en el desarrollo profesional que quiere alcanzar y en sus posibilidades de éxito, porque el inglés abre puertas, pero no es un pasaporte para llegar arriba en las empresas", afirma Vaughan.
En las grandes multinacionales españolas, en las filiales en nuestro país de las corporaciones extranjeras y en algunos sectores como el tecnológico o los grandes bufetes de abogados es imprescindible manejarse bien en inglés para no encontrarse en un callejón profesional sin salida a partir de los 35 años.
Pero no hay que olvidar que España es un país fundamentalmente de pequeñas y medianas empresas en las que muchos profesionales trabajan y crecen sin tener que enfrentarse nunca al inglés. Merino cree que "muchas empresas piden un alto nivel de idiomas sin pensar si son realmente necesarios para desempeñar determinados trabajos. Esto puede ser entendido como un símbolo de modernidad, o puede convertirse en una pérdida de talento para la compañía".
En Santander, que ha adquirido varios bancos foráneos y está presente en 40 países, la demanda interna de formación en inglés se ha disparado. En España, 120 directivos participaron en programas individuales presenciales, 185 a través de metodología telefónica y cerca de 1.000 profesionales en enseñanza en grupos en 2007.
El inglés acapara el 2% de las horas de formación y el 5% de la inversión, es decir, 900.000 euros el pasado año. ¿Da el fruto deseado? "Elevar el nivel de inglés en la organización, aunque sea de forma lenta, es una inversión de futuro. Y una necesidad, porque cada vez más profesionales tienen que comunicarse en esta lengua. Por ejemplo, es el idioma oficial en nuestro banco cuando se habla con Hungría o la República Checa", explica Jorge García, director de formación de Santander en España.
También Iberdrola ha cargado las tintas con el inglés en su proceso de integración con Scottish Power, y dedica a esta materia el 14% de la formación. Como en todas las grandes corporaciones, son habituales los cursos online, telefónicos, presenciales en grupo o individuales, intensivos en España o en el extranjero, etcétera.
Sin embargo, Vaughan asegura que "en 35 años no conozco ninguna empresa que haya resuelto el problema de la formación en inglés. En la mayoría, se ha convertido en un beneficio social. Es café para todos, cuando deberían concentrarse en resolver totalmente el problema de unos pocos profesionales clave. Se difumina tanto la inversión que el presupuesto no se rentabiliza". Según Vaughan, para que una persona aprenda inglés de verdad hay que dedicar al menos 2.000 horas y 20.000 euros.
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