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15-11-2007

Juan Manuel Elizalde
Presidente de Aseproce

"Seguimos a la cola de Europa en idiomas"

Presidente de Aseproce -la patronal que agrupa a empresas dedicadas a asesorar a quienes viajan al extranjero para aprender idiomas-, Juan Manuel Elizalde recomienda salir fuera para comprobar lo que uno realmente sabe y ver lo útil que son los muchos o pocos conocimientos que se poseen.

Raquel Goig / Madrid.

Hace veinte años nacía en España la Asociación de Promotores de Cursos en el Extranjero (Aseproce), una agrupación patronal que hoy engloba a setenta empresas dedicadas a asesorar a quienes desean viajar al extranjero para aprender idiomas.

¿Por qué surge Aseproce?

En aquella época, 1987, había que hacer frente a la falta de regulación que por desgracia todavía existe en el sector. Además, su creación se veía como un buen instrumento para promover que la única forma de afianzar el conocimiento de idiomas es salir al extranjero.

Los españoles tenemos un vicio nacional, que es la vergüenza a hablar en otro idioma en público, y para quitar ese miedo conviene salir fuera y comprobar que lo que se ha aprendido funciona y sirve para algo. La asociación servía también para luchar contra el intrusismo, que ya es menor gracias a que hay una mayor profesionalización.

¿Qué implica formar parte de esta asociación?
Compartimos un código ético, orientado a que la información sea veraz y a que el cliente disponga de todo lo necesario para hacer su viaje, haciendo un seguimiento antes, durante y después de la experiencia. Asimismo, actuamos como intermediarios en los conflictos que puedan surgir, como los derivados de expectativas no cumplidas.

¿Por qué los españoles fallamos en el conocimiento de idiomas, en general, y del inglés en particular?
Creo que el origen de esta situación se halla en una contradicción, ya que en nuestro país, tanto las administraciones públicas, como los distintos gobiernos y los propios padres quieren que los niños dediquen gran parte de sus actividades extraescolares a estudiar inglés.

Sin embargo, cuando llega un suspenso a casa, si es en Matemáticas, se vive como si fuera una tragedia, mientras que si es en inglés, se le resta importancia. La paradoja es que dedicamos tiempo -mucho más que los países que nos rodean- y dinero -prueba de ello es la última inyección que ha hecho el gobierno en becas para estudiar este año en el extranjero-, pero todavía seguimos a la cola de Europa en conocimiento real de la lengua.

¿Qué aconsejaría a una persona que está desmotivada porque siente que no progresa en el aprendizaje de un segundo idioma?

Que salga fuera para comprobar lo que realmente sabe y ver lo útil que son los muchos o pocos conocimientos que tiene. De esa forma, percibe que su esfuerzo sirve para algo y, normalmente, descubre que sabe más de lo que creía saber.

¿Cuál es la mejor forma de aprenderlo teniendo en cuenta, sobre todo, la escasez de tiempo?

Hay que dedicarle las horas que se merece, asistiendo a clases en grupo o individuales. Pero también hay recursos muy útiles, como ver películas en el idioma original, que son muy accesibles y eficaces. Pero lo que yo recomiendo es hacer cada cierto tiempo una inmersión de la mayor duración posible: entre dos y cuatro semanas en el país de origen. De hecho, cada vez hay más gente que dedica parte de sus vacaciones a esta actividad formativa.

¿Qué idiomas son los más demandados?

Un 95% de las personas viajan a países de habla inglesa. Le siguen el alemán y el francés por tradición y, después, el italiano, que está teniendo su auge. Además, empieza a emerger el chino y, en situación un poco marginal, se sitúan los cursos en países árabes.

¿Y los destinos?
Depende del tiempo del que uno disponga. Irlanda e Inglaterra son los más demandados, aunque Malta es para los universitarios un destino muy atractivo. Para quienes pueden permitirse estancias más largas, Canadá y Estados Unidos son una buena opción. Y si se dispone de un trimestre o un año sabático, Nueva Zelanda, Australia e incluso África están también de moda.

¿Cuál es la edad media de quienes viajan a otros países para aprender el idioma?

Hay, fundamentalmente, tres categorías: niños hasta los 18 años, que salen en verano, aunque hay un grupito que realiza allí un año académico completo; público universitario, entre los 18 y los 25 años, que viajan durante los meses de verano; y gente a partir de 25, que ve en el trabajo la necesidad de salir o que tiene esta opción como una asignatura pendiente.

Pero existe también un sector que está empezando en España, que son los mayores de 50 años, prejubilados y jubilados, con tiempo y posibilidades de costearse este tipo de programas. Encaminados a reunir a personas de similar edad y de diferentes países, permiten aprender un inglés más social.

En la actualidad triunfan los cursos originales, ¿podría citarme algunos de los más novedosos y eficaces?
En el caso de los niños, destacaría aquellos que combinan la práctica de un deporte con el aprendizaje del idioma: fútbol, esquí, tenis, equitación, etcétera. Los adultos tienen programas que incluyen sesiones de golf, cocina, safaris, buceo o catas de vino. El objetivo de todos ellos es enganchar al alumno a través del hobby para que se motive.

Para una persona que desee viajar al extranjero para aprender el idioma, ¿cuáles son los pasos que debe dar?

Lo primero es acudir a una empresa profesional. Cualquiera de las que forman parte de Aseproce puede asesorarle. Además, conviene tener claro para qué se quiere hacer el curso. Y un consejo: en la medida de lo posible, conviene evitar los meses de julio y agosto, porque es cuando se concentra el mayor número de españoles en el extranjero.

Además, la experiencia será tanto más útil cuanto el conocimiento del idioma sea mayor, ya que el curso en el extranjero consta de dos partes: el aprendizaje puro y duro, que se hace en el aula y la puesta en práctica del conocimiento que ya se posee.

¿Existe alguna forma de acceder a través de Internet a información sobre este tipo de cursos?
Sí, a través de la página web de la asociación el usuario puede plantear y resolver todas sus dudas.

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