

25-04-2008
FORMACION INTERNA
El bufete español realiza desde 1996 un exclusivo programa de formación para preparar a los futuros abogados internacionales de elite.
Carlos García-León, Quique Rodríguez / Madrid.
Cuatrecasas ha conseguido, en una generación, pasar de ser una firma de carácter familiar a convertirse en el segundo despacho jurídico del país por volumen de negocio, con una plantilla que supera ya los 1.500 empleados y se acerca a los 1.000 abogados. El bufete tiene, además de sus oficinas en España y Portugal, representación propia en seis capitales internacionales: Casablanca, Bruselas, Londres, Nueva York, París y Sao Paulo.
Hasta ahora no hay nada que no sea sobradamente conocido en el sector, pero el despacho de origen catalán ha velado por guardar desde el año 1996 uno de sus mejores secretos: un exclusivo, exigente y ambicioso plan de formación interna de cuatro o cinco años de duración, destinado a sus jóvenes promesas con vocación internacional, denominado Programa Pro Abogacía Internacional (PPAI).
Los ppais, como se conoce internamente a este cuerpo de elite del despacho, son recién titulados universitarios que inician su carrera profesional con 22 ó 23 años de edad. Tienen que presentar un expediente académico con una calificación media al menos de notable y un nivel avanzado de inglés, como el resto de profesionales junior que se incorporan al proceso general de selección del despacho.
Pero, sobre todo, deben tener "una capacidad muy alta de aprendizaje y adaptación", destaca Esteban Figueres, director de recursos humanos. Enric Picanyol, socio del despacho, director de la oficina de la firma en Londres y responsable del PPAI, añade que buscan profesionales "con una inquietud distinta e intereses diferentes". Estas promesas cuentan con un contrato de trabajo desde que se incorporan, con el mismo nivel retributivo que el resto de jóvenes abogados.
Picanyol destaca que la iniciativa nació en pro de la globalización. Los participantes, 45 desde que arrancó el programa, suelen ser sólo tres o cuatro por año. Actualmente, son 19 los profesionales que participan en alguna de las fases del plan. Tres ppais han llegado ya a ser socios del despacho: Íñigo de Luisa (mercantil y financiero), Juan Bonilla (laboral) y Alberto Fortún (contencioso).
Íñigo de Luisa, actualmente socio de la oficina de Londres, fue el primer abogado adherido al programa PPAI que consiguió este estatus en la firma, en enero de 2007. Llegó al despacho en 1996 y se incorporó a la primera promoción del plan de formación. "Quería tener experiencia internacional y rotar por distintos departamentos del despacho para saber lo que me gustaba y lo que no", explica De Luisa.
"Ser ppai te permite descubrir la firma, que te conozcan, adquirir un perfil internacional y una gran experiencia, al estar fuera de España. La movilidad permanente lleva consigo una continua capacidad de adaptación a situaciones muy diferentes", añade.
El exigente recorrido se inicia con una rotación de dos o tres años de duración por distintas especialidades y oficinas del despacho: seis meses en mercantil, otros tantos en contencioso y en fiscal, y un último semestre a elección del candidato. Los abogados deben pasar obligatoriamente por las sedes de Madrid y Barcelona y por otra oficina nacional del despacho o, en ocasiones, también en las delegaciones propias de Cuatrecasas en el extranjero o en algún bufete foráneo socio del español.
"Es un programa exigente, que supone renunciar a especializarse en un área. Pero es una opción de carrera profesional para quienes desean tener una visión multidisciplinar del derecho de los negocios y volver a estudiar tras varios años de ejercicio", explica Picanyol.
Después, los ppais se marchan durante un año a Estados Unidos, Reino Unido o Bruselas para cursar un posgrado jurídico en las escuelas más elitistas y prestigiosas, como Georgetown, Columbia, New York University y Harvard, entre otras. El despacho no financia estos estudios de forma directa, pero ayuda a que los participantes obtengan becas de las diversas fundaciones españolas que subvencionan estudios en el extranjero.
Tampoco reciben su salario durante ese tiempo, es como una especie de excedencia, pero sí que se les computa a efectos de carrera profesional. "Para la firma supone una inversión importante en tiempo de los socios y en términos de gestión. También contamos con una bolsa de ayudas para quien lo precise. ¡Ojalá hubiera encontrado yo algo así cuando empezaba!", resalta Picanyol.
Tras finalizar el máster, completan su experiencia internacional gracias a un intercambio con un despacho anglosajón y después regresan a Cuatrecasas para retomar definitivamente su carrera profesional, ligados a los temas internacionales del bufete.
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