

07-04-2008
El mar y el viento representan un escenario idóneo para tomar decisiones y asumir responsabilidades. Esta empresa ha desarrollado una herramienta de formación náutica 'outdoor' para mejorar las competencias de los directivos.
Olas amenazantes, vientos cambiantes, o calma chicha. Cualquier situación es posible a bordo de una embarcación y, cómo no, también, a bordo de la empresa. Utilizando este prisma, Francisco López Seoane ha desarrollado, a través de su firma, MPCGroup Business Skills, InshipTraining, un sistema de formación náutica outdoor para comités de dirección, directivos y equipos de alto rendimiento. "El liderazgo del patrón, el rol que debe asumir cada tripulante, la necesidad de una comunicación perfecta, el desarrollo del equipo; todo es equiparable en el mundo empresarial", afirma López Seoane, con la experiencia que dan 15 años en el sector de la consultorÃa y la formación.
Contagiado por la afición de su mujer por la navegación, además de consultor, López Seoane es también capitán de yate. Asegura que el barco es una herramienta de trabajo muy completa: "El mar y el viento representan un escenario idóneo para tomar decisiones y asumir responsabilidades durante la navegación a vela, un entorno ideal para trabajar competencias".
Análisis de comportamientos
Los equipos, formados por 6 personas, reciben una formación náutica previa en sala donde, además, se fijan objetivos y rutas. A bordo están asesorados por un patrón profesional que les da soporte técnico y un consultor náutico, cuya misión consiste en averiguar qué competencias se deben analizar y qué comportamientos se quieren mejorar. "Es un entorno de trabajo muy pequeño donde pueden potenciarse las actitudes negativas y positivas. AhÃ, un directivo está al descubierto, no se puede esconder en su despacho", afirma López Seoane, quien añade que "hoy, los ejecutivos no se forman, no quieren reciclarse y por eso es necesario darles un atractivo añadido".
Mejorar la dinámica de los equipos, reducir tensiones, afrontar mejor las crisis, ver la necesidad de entenderse y apoyarse, aprender a disfrutar tomando decisiones en equipo, mejorar la comunicacion con los colaboradores, conocer habilidades y comportamentos personales y reforzar la autoestima y la autoconfianza son algunas de las metas que se pretenten conseguir.
Durante el curso, que dura tres dÃas, se navega dos horas por la mañana y dos por la tarde y, en cada salida, se analiza una competencia concreta. Para trabajar se utilizan cartas náuticas, programas informáticos de aprendizaje, herramientas de software profesional asistidas por sistemas electrónicos de ayuda a la navegación y simuladores.
Tras volver a puerto, cada equipo, con su consultor, trata de analizar lo que ha ocurrido durante la travesÃa, comparándolo con lo que puede ocurrir en el dÃa a dÃa de la empresa. "Por ejemplo, si alguien ha dado una orden mirando hacia adelante y los demás no le han oÃdo; eso se puede extrapolar a la organización", explica. Después, se reúnen todos los equipos para ver los resultados y realizar un análisis común y se les propone que diseñen acciones de mejora por competencias.
"Aquà se inicia la fase constructiva. Si se han conseguido 20 acciones de mejora, se hace una selección de las que más van a impactar en el negocio y en el equipo y se ponen en práctica navegando el tercer dÃa, jornada durante la que se organiza una regata". Finalizada la navegación, se define un plan de acción individual de mejora con una propuesta de seguimiento: "Si se propone un mejor desarrollo de los colaboradores, nosotros comprobamos al cabo de 3 meses si se ha conseguido", concluye López Seoane.
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