

16-06-2007
Pilar Trucios
Subdirectora de Expansión

¿Ha tenido miedo alguna vez? Me refiero a miedo en la empresa. ¿Miedo a ser recriminado por su jefe? ¿Quizá a que descubrieran que usted no es aquel fiel empleado que piensa quedarse en la compañÃa hasta los 60? ¿Miedo a que puedan prescindir de sus servicios? Si su respuesta es afirmativa, igual es de esos profesionales que aún no ha descubierto que ahora es la empresa la que debe preocuparse por seducirle.
Han pasado ya los años en los que un empleado permanecÃa en una compañÃa toda su vida, nunca se planteaba un cambio si el sueldo era digno y agradecido por tener un trabajo intentaba que su hijo hiciera carrera en el mismo lugar.
Afortunadamente, la sociedad está cambiando a ritmo vertiginoso. La movilidad es un hecho, aunque menos frecuente de lo que a muchas organizaciones les gustarÃa, entre otras cosas, porque al español le tira más su pueblo que el de al lado, aunque diste tres kilómetros.
El profesional actual es un ser libre, comprometido con un proyecto, pero pocas veces con una empresa y para toda la vida. La razón, sencilla; en la última década, hemos visto organizaciones socialmente poco responsables, no comprometidas con los trabajadores, sino con sus resultados, y cuando no los obtenÃan, recurrÃan a las prejubilaciones, les enviaban a emprender nuevos rumbos profesionales o, en algún caso, les acompañaban amablemente a la puerta con guardia de seguridad.
A esa libertad se suma hoy la realidad de la nuevas generaciones: avidez por conciliar y trabajar para vivir, pero no más de lo estrictamente necesario, lo que hace más difÃcil a la empresa retener a los empleados, especialmente a los buenos.
Si el profesional es el que dirige su carrera, no entiendo por qué hay miedo. Me sorprendà hace unos dÃas, cuando animaba a mis compañeros de máster a introducir su currÃculum en la recién estrenada web de Expansión & Empleo y a hacerme cualquier sugerencia para mejorarla.
Muchos me preguntaban desde el inicio si tenÃamos algún sistema para que cualquier empresa no pudiera verles. -SÃ, puedes ocultar algunos datos personales, aunque ¿no te interesa que una compañÃa en la que nunca te has fijado se interese por ti? -SÃ, pero ¿qué pasa si mi empresa ve mi currÃculum en Expansionyempleo.com? -Nada, afirmaba yo, estar en Internet es estar en el mercado.
¿Miedo? ¿Es ése el miedo de un trabajador que conoce su valÃa o del que se aferra a la silla pensando que en cualquier momento le pueden remover de la misma y sin muchas opciones?
Me cuesta entenderlo. ¿No es lógico que todo profesional tenga siempre las redes extendidas por si hay que dar el salto? ¿No se cierran a grandes oportunidades quienes viven ocultos? ¿Por qué pensar que el mundo se acaba en mi empresa aunque ahora esté satisfecho? O mejor aún, ¿por qué no estar preparado por si cambian las tornas? ¿Por qué no indagar cuánto pagarÃan por mà en el mercado para saber si me estoy perdiendo algo fuera o por el contrario me estoy quedando desfasado en un mercado tan competitivo?
Si conozco mis redes de contactos, mi valÃa, mi sueldo y aún asà decido seguir en mi organización, siempre lo haré con más libertad que si me aburgueso. Un dÃa pueden darme un susto. Y entonces sà habré de tragarme lo que me echen y tendré miedo, mucho miedo.