

07-04-2008
Jesús Vega
Experto en recursos humanos

Han oÃdo hablar de las claves del éxito? ¿Que sólo millones de veces? Igual que yo. Miles de libros, revistas, seminarios y artÃculos como éste hablan de ellas. Pero hoy –será que tengo el dÃa zen– mi aproximación a este tema será mucho más humilde. Me explico: creo que se habla mucho de alcanzar el éxito profesional y poco de ayudar a determinar qué es. De otro modo, durante todo el tiempo que se tarde en determinarlo, lo normal será caer en la famosa carrera de ratas: las pobres corren y corren en una rueda que no les lleva a ninguna parte. Cuando finalmente se agotan y se paran, una mano las agarra y las sustituye por otras descansadas y con la energÃa intacta.
Nunca entendà la teorÃa de la relatividad. Eso del E=mc2. Ya sé que queda mal decirlo, pero la profundidad de la fÃsica cuántica es superior a mis pobres entendederas. Supongo que la sesuda teorÃa del genial Einstein será cierta. Ésta, formulada según Wikipedia, establece que "la percepción del espacio y el tiempo depende del estado de movimiento del observador". Luego la percepción del éxito en el espacio y el tiempo también será relativa. Bien, algo vamos avanzando.
Una vez me dijeron, al inicio de mi carrera: "Cuando subas, no olvides saludar a los que bajan, que la vida está llena de escaleras y nunca se sabe en cuál estarás mañana". Nunca se me olvidó. Tanto es asÃ, que opino que la clave real del éxito consiste en relativizarlo tanto como el fracaso. Contemplar ambos desde una perspectiva que permita disfrutar los momentos buenos, sin volverse loco; ni amargarse en los momentos menos buenos.
Sà asà se hace, será posible entender la vida. Beber de su sabidurÃa. Relativizar. Como consecuencia inmediata, se obtiene un equilibrio que ayuda a crear y mantener unas relaciones personales que siempre serán valiosas (el desequilibrio que se encuentra en quienes no saben estar en la cima ni en el valle las aparta). Por otra parte, ese pequeño sentimiento de distancia sobre los vaivenes de la vida transmite una seguridad y una serenidad que son tan necesarias para la vida personal y profesional.
Más si de todo esto se entiende que relativizar los éxitos y los fracasos es aceptar sin más cualquier suceso que ocurra en nuestra carrera, me estoy explicando mal. Todo lo contrario: creo que la ambición es el combustible para alcanzar una vida plena y cercana a la felicidad. Sólo que la ambición es compatible con la sabidurÃa que supone no creerse lo más en los buenos momentos ni lo menos en los malos.
Por ello, no pretendo contarle un rollo zen más propio de Bucay o Coelho. Sólo pretendo transmitir la idea de que, si observamos bien aquellos profesionales que consistentemente superan los obstáculos en su carrera profesional, veremos que que mantienen la serenidad y el equilibrio en todo momento. Haciéndolo transmiten unos niveles de confianza y seguridad que valoran jefes, colaboradores y clientes.
Groucho Marx dijo: "Partiendo de la nada alcancé las mas altas cimas de la miseria". Aunque creo que, para lo dicho en este artÃculo, debo usar otra de sus frases: "Estos son mis principios. Si a usted no le gustan, tengo otros". Usted manda.