

01-03-2008

Últimamente he leÃdo mucho sobre la crisis del empleo: que si hay menos compromiso, más rotación y más dificultades en la contratación de profesionales, que si una mayorÃa está buscando cambiar su actual trabajo, que si la guerra del talento, que si todo lo relacionado con las personas en el mundo de la empresa es muy difÃcil... De lo anterior saco tres conclusiones: 1) Mucho lamento, pocas soluciones. 2) Da la impresión que más que crisis del empleo, hablamos de crisis de ideas. 3) Se confunden los sÃntomas con las enfermedades.
Yo creo que los profesionales (especialmente los más jóvenes) ya no se creen los cuentos de niños, las palabras sin acciones, las estructuras de empresa válidas en tiempo de los abuelos. No entienden que se les pida compromiso a cambio de salario (el compromiso no se compra, se gana). Me da la impresión de que la sociedad está cambiando más rápido que la mayorÃa de las empresas.
¿Qué es lo que ha cambiado? Vivimos en una sociedad libre y con una enorme disponibilidad de información. Contamos con múltiples opciones para casi todo. No admitimos el uso de la autoridad de forma indiscriminada. Por ello, nos comprometemos con quien queremos durante el tiempo que queremos. Sólo basta comparar nuestro mercado laboral con el de nuestros padres. Por cierto, hace poco aparecÃa en prensa un dato espectacular: Por vez primera, los jóvenes que se encuentran en la franja de 18 a 25 años dedican más tiempo a navegar por Internet que a ver la televisión. Fundamentalmente porque la gente joven ya no entiende los roles pasivos en su vida. Vayamos pensando, mejor, con la mente de nuestros hijos. Ellos nos están marcando el camino.
¿Qué se puede hacer? Acudir, quizá, a la imaginación. Veamos un ejemplo: Los informáticos en Silicon Valley (California), donde las empresas tienen que competir con otras que están dispuestas a arrebatarles sus mejores elementos. Y competir también consigo misma, puesto que si no es capaz de ofrecer los suficientes elementos de retención, los empleados se irán para montar su propia empresa. En consecuencia, Silicon Valley muestra las tasas de rotación más altas del mundo.
Sin embargo, hay una empresa que desafÃa esas tasas: Google. No se le considera la mejor pagadora y las jornadas de trabajo son interminables. Aunque su reputación la pone en el punto de mira para captar a sus profesionales, lo cierto es que éstos deciden, en su inmensa mayorÃa, permanecer en ella. ¿Cómo lo consigue? Nunca hay una única razón, pero su polÃtica del 80/20 tiene mucho que ver. La empresa permite a sus ingenieros trabajar el 20% de su tiempo remunerado en proyectos personales. Mayor autonomÃa, mayor capacidad de desarrollo personal, mayor sensación de logro.
Tratar a los profesionales como adultos, dándoles un ámbito propio donde llevar adelante sus sueños haciéndolos compatibles con los de la empresa. Los fundadores de Google prefirieron arriesgarse a la hora de poner en marcha esta medida a quejarse por lo difÃcil que está el mercado laboral. ¿Y usted? ¿Está también dispuesto a asumir riesgos? O quizá prefiere sumarse al batallón de los que se quejan. Puede que un par de adolescentes (como los fundadores de Google) estén pensando cómo aprovecharse de ello.