

28-01-2008
Jesús Vega
Experto en Recursos Humanos

Trabajé seis años como director de recursos humanos de Inditex. Cuando fui contactado para trabajar en la empresa gallega pasé, como es normal en estos casos, por una primera ronda de entrevistas en Madrid y por una segunda en La Coruña. En esta última participaron la mayorÃa de los directivos de la compañÃa. La última estaba reservada con el fundador y presidente de Inditex, el mÃtico y misterioso Amancio Ortega.
El señor Ortega (como gusta que le llamen) me recibió en el despacho de José MarÃa Castellano (por entonces consejero delegado y número dos del grupo), -todavÃa no sabÃa que Ortega no tiene despacho propio-. Me encontré con un hombre que estaba a punto de alcanzar los 70 años pero con la vitalidad y el dinamismo de un joven empresario chino. Gran escuchador, trato enormemente afable, cálido, extraordinariamente humilde, Amancio Ortega charlaba más que entrevistaba. La charla, ya que la conversación en ningún manual de recursos humanos podrÃa ser calificada como entrevista, se desarrollaba de forma amena e instructiva. En realidad era él quién estaba vendiendo su empresa más que yo mi profesionalidad. Finalmente, Ortega me animó a que le hiciera las últimas preguntas. Ya saben, sobre el modelo de negocio, futuro de la compañÃa, etcétera. Pero como profesional de recursos humanos sé que el éxito de un directivo en la gestión estriba fundamentalmente en saber realmente cuáles son las expectativas de quién le contrata.
Asà que, entre otras cuestiones, le pregunté: "Señor Ortega, si finalmente me incorporo a la compañÃa ¿qué es lo que realmente espera que haga?" Como hombre de empresa, esperaba que la respuesta fuera dirigida a cumplir con el plan estratégico de la empresa o aumentar la productividad de los empleados en no-se-qué-tanto-por-ciento, o que fuera capaz de contratar 500 personas al dÃa (como hubo que hacerlo más tarde). La respuesta fue diferente. "Tienes que querer a la gente", respondió el fundador de una de las mayores empresas textiles del mundo. "Tienes que querer a la gente. Lo demás ya vendrá".
Desde ese mismo instante, deseé trabajar en Zara. Yo querÃa trabajar para una empresa en la que el presidente le pedÃa a su futuro director de recursos humanos que, por encima de todo, debÃa querer a sus colaboradores, porque a través de ese acto de amor descubrirÃa como hacer de ellos mejores profesionales.
Hace unos dÃas me recomendaron que viera el discurso que hizo Steve Jobs (fundador y presidente de Apple) en la apertura del curso 2005 de la Universidad de Stanford. Hoy, Apple porta la bandera de la innovación en el mercado de la tecnologÃa de consumo, a través de sus sensuales Macs, sus revolucionarios iPhones o los imprescindibles iPods. En el mencionado discurso de Stanford, Jobs dice: "You’ve got to find what you love". Teneis que encontrar lo que amais (y añade: "Esto vale tanto para vuestro trabajo como para vuestros amantes").
Apple y Zara son dos empresas en las que sus fundadores no tienen miedo de mencionar la palabra amor en un contexto empresarial. ¿Se imagina al presidente de su empresa haciéndolo? Son empresas hoy admiradas en todo el mundo: por el qué (sus cuentas de resultados) y el cómo. Por eso cada dÃa creo menos en la casualidad.