

14-04-2008
Guido Stein
Profesor del IESE y presidente de Eunsa.

Aprendà de un singular banquero catalán que nunca se debe tener al gobierno como enemigo. De hecho, este personaje emprendió un viaje de dos meses por el Extremo Oriente en la década de 1980, cuando esa parte del globo no existÃa en España, para evitar decir que no a los antepasados polÃticos del actual presidente de Gobierno. El resultado es que se fijaron en otro. Aunque yo no soy banquero, ni Dios lo permita, soy también obediente, y no mentaré la bicha de la crisis, por muchas noticias que escuche en los medios . Me limitaré a transmitir lo que me dicen mis alumnos estos dÃas:
• Un director de hotel: "La ocupación en marzo ha bajado un 40%. Cuando antes viajaban tres directivos, ahora lo hace uno. Y no me puedo quejar, porque estamos muy bien situados en Madrid".
• Un gerente de una consultora: "Ya no tengo que pasarme la semana fuera de España: uno de nuestros mayores clientes ha retrasado un proyecto de 50 millones de euros". (No me atrevà a preguntarle para cuándo).
• Una directora de sucursal de un grupo financiero extranjero: "Uno de mis mejores clientes lleva meses sin cobrar lo facturado".
• Director de una editorial: "La semana pasada han presentado suspensión de pagos mis distribuidores de Canarias y el PaÃs Vasco".
• Directora de recursos humanos de una empresa logÃstica: "Acabamos de revisar nuestra planificación y este año no contrataremos a nadie".
• Proveedor de cadena de comida rápida: "Estamos notando un repunte en las ventas".
Ninguno de los anteriores protagonistas es del sector inmobiliario, ni de la construcción. La razón estriba en que espontáneamente me ha salido una discriminación positiva, por lo de la obediencia. "Tienes que mandar mensajes positivos", me sugiere con énfasis un alumno que recientemente vendió su empresa y no tiene muy claro dónde invertir su dinero ahora. Como en clase a veces no me sale, aprovecho en este momento:
• "Lo peor ya ha pasado", me dice un amable alumno que es directivo del sector de fondos de inversión, y continúa: "El dólar no va a bajar más, Estados Unidos ha tenido dos semestres de crecimiento negativo continuados y han adoptado medidas correctoras; no es lógico que haya mayores recortes de las cotizaciones de las acciones, pues eso sólo se podrÃa explicar con beneficios negativos (sic). Además, si aguantamos un poco, ¡salvados!, pues las comparativas se harán con el segundo semestre del año pasado". (Sólo me preocupa que los inversores, incluidos los más avezados analistas, no consulten el manual de finanzas y se dejen influir por el miedo, perdón, por las expectativas).
• Una directora de comunicación interna me apunta:
"Es el momento de asentar el orgullo de pertenencia entre todos los empleados: estamos ahÃ". ¿Se acuerda el lector de la explicación navarra del gran Induráin cuando ganaba el Tour?
• Otro alumno crÃtico me dice: "Déjate de si las crisis (usa él la palabra de marras) son buenas o malas, están ahà y ya está, lo importante es tener decisión para decidir y aprender para el futuro".
Ahà va mi aportación a este artÃculo: la decisión más importante nunca es la pasada, sino la siguiente, y que cada uno cumpla con su deber.