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23-04-2008

ESTUDIO

Diez razones para no 'matar' a su jefe

Éste es el retrato robot del directivo perfecto: una persona dialogante, respetuosa con sus subordinados, con actitud positiva, voluntad de resolver problemas y, sobre todo, que confía en sus trabajadores. ¿Ve alguna de estas virtudes en sus superiores?

Adriana Blanco / Expansión.

Guárdelas. Guarde las críticas un segundo y deténgase a pensar con objetividad. Probablemente haya soñado mil veces con estrangular a su jefe. Pero también es seguro que esa persona que le hace la vida imposible ocho horas al día, tenga alguna virtud. Una, al menos. Y, de ser así, ¿cuál es la que más valora usted? Aquí le damos diez razones para que empiece a mirar a su jefe con otros ojos.

El Centro de Estudios Financieros (CEF) acaba de publicar un estudio acerca de los comportamientos de los directivos que más agradan a los españoles. Se trata de la segunda parte de una serie que comenzó hace un año con Los 10 comportamientos que más irritan a los españoles de sus jefes, y continúa ahora desde un punto de vista más positivo: Las 10 virtudes de los jefes.

Es de desear, pero el directivo perfecto no existe. Lo que sí es posible es que tenga un comportamiento que usted valore especialmente. Durante los meses de diciembre de 2007 y enero de 2008, el CEF realizó una encuesta a más de 2.500 personas. Dirigida por el psicólogo y profesor del Máster en Dirección de Recursos Humanos de este centro, Ãngel Fernández Muñoz, el estudio dibujó un retrato robot del jefe ideal con el que todos sueñan.

Entre todas las cualidades propuestas, la más valorada fue "saber manifestar confianza en sus colaboradores", que eligieron el 48% de los encuestados, seguida de cerca por el diálogo, ser capaz de hablar de forma abierta con los empleados (43%) y "transmitir instrucciones sin faltar al respeto" (42%).

La mayor parte de las encuestas respondidas correctamente procede de España (un 89%), pero también ha habido representantes de otros países hispanohablantes, como Colombia, México, Argentina, Chile y República Dominicana. Como dato curioso, ocho de cada diez encuestados tenían formación universitaria, mientras que el 40% eran personas con trabajadores a su cargo; es decir, jefes ellos mismos. A la hora de valorar la personalidad y la labor de estos directivos, parece que no existe ninguna diferencia entre sexos. Al menos, evidente. Pero sí se percibieron variantes en las respuestas según la edad de los encuestados: "Los jóvenes son capaces de ver más virtudes en sus jefes", señala Fernández Muñoz, "en tanto que los veteranos son más críticos". Éstos conceden mayor importancia a temas como la formación del trabajador, mientras que los jóvenes tienen un concepto más maniqueo del trabajo: agradecen que se reconozca lo bueno y piden que se corrija lo malo.

El objetivo principal de este estudio era informar a los directivos de cuáles son sus fallos y qué cualidades deben pulir para contentar a sus subordinados. Entre las 35 virtudes que se podían elegir durante el muestreo, parece que las menos importantes para los españoles son: explicar los proyectos con detalles, ser justo en la evaluación del desempeño y premiar la imaginación, la creatividad y, sobre todo, aprender de los errores.

Es cierto que el directivo no puede ser perfecto, pero al menos ahora tiene un decálogo para aspirar a serlo.

Las diez virtudes
1.
Manifestar confianza en sus colaboradores.
2. Dialogar abiertamente con ellos.
3. Dar órdenes de una manera respetuosa.
4. Intentar solucionar los problemas. Implicarse.
5. Hacer sentir a los empleados que son importantes para la empresa.
6. Exigir, pero de manera razonable.
7. Permitir a sus subordinados que desarrollen sus capacidades.
8. Saber delegar.
9. Escuchar las ideas de sus empleados y tenerlas en cuenta.
10. Saber reconocerlo bueno y corregir lo malo.

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