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10-05-2008

Martin Sheen
Actor

"Quienes mejor gestionan EEUU son sus tres millones de funcionarios"

Gestor por antonomasia del país más poderoso del mundo desde su papel en la serie de televisión 'El Ala Oeste de la Casa Blanca', el actor Martin Sheen defiende la tesis de que el Gobierno de Bush es un lastre para su país.

Tamara Vázquez / Madrid.

Sentarse cara a cara con el presidente Jed Bartlet de El Ala Oeste de la Casa Blanca causa cierta sensación de respeto. Sin embargo, Martin Sheen se muestra cercano, humilde y sorprendentemente humano en la cafetería del aeropuerto de Barajas donde se realiza esta entrevista. A sus 67 años, la fama no ha conseguido despegar sus pies del suelo. Quizá por eso, el próximo domingo 18 de mayo, la Universidad de Notre Dame reconocerá su lucha por los derechos humanos con la prestigiosa medalla Laetare, el más importante premio católico otorgado a personajes de la talla de John F. Kennedy, su más admirado líder político.

- Ha interpretado hasta en cuatro ocasiones el papel de presidente de Estados Unidos. Si la ficción se convirtiera en realidad, ¿cómo gestionaría esa Administración?
- Lo primero que haría si algún día fuera elegido presidente de mi país sería solicitar un recuento de votos (se ríe). Nunca me ha interesado la política. Creo que el problema de Estados Unidos es que tiene los mejores políticos que el dinero puede comprar, pero en realidad tiene pocos empleados públicos. En cualquier caso, si fuera presidente intentaría servir a mi país con la misma brillantez que John F. Kennedy. Frenaría la carrera armamentística, la producción de armas nucleares y mis prioridades serían los servicios sanitarios, el cuidado del medio ambiente y la educación. Ésta no sólo sería gratuita para los jóvenes, sino para todos los ciudadanos. Quien piense que la educación es cara, que calcule el precio de no tener una sociedad formada.

- En su opinión, ¿cuál es el secreto del éxito de la serie 'El Ala Oeste de la Casa Blanca'?
- Creo que el motivo es que está protagonizada por profesionales que dedican toda su inteligencia a su carrera, a pesar de que todo el mundo ignora que existen. Lo que hemos hecho nosotros ha sido ponerles cara y corazón. Esto es lo que aporta El Ala Oeste: rostros. Los que mejor sirven al país son esos tres millones de funcionarios desconocidos. Y lo hacen año tras año. No como los políticos, que son capaces de cualquier cosa por vencer en unas elecciones. Como la Administración de George W. Bush, que ha usado a los militares para servir a su propia agenda. Su Gobierno es el peor, el más estúpido, inhumano y violento que ha dirigido Estados Unidos.

- Saltó a la silla de director con la película 'Cadence', en la que además dirigió a dos de sus hijos. ¿Es difícil mantener al margen la relación familiar de la profesional?
- El rodaje de esta película tuvo sus complicaciones. Yo desempeñaba un papel menor y el compañero que hacía el personaje de sargento tuvo que abandonar la película. Si yo no redoblaba mis esfuerzos y representaba su papel, significaría el final de la producción.

Era difícil compaginar la dirección de la película con la interpretación de un papel protagonista, pero Charlie [Sheen] me advirtió: "Vamos a perderlo todo si no haces un esfuerzo". Yo le respondí: "¿Cómo van a pensar que no somos padre e hijo? ¿Quién va a creer que no estamos emparentados?". Pero Charlie insistió: "Tienes que hacerlo o lo perderemos todo, todo el dinero". Esto me hizo recapacitar y acepté el desafío. La verdad es que la película se resintió ligeramente, porque tenía que actuar y dirigir al mismo tiempo, pero me entusiasmó trabajar con los muchachos. He disfrutado de algunos de los mejores momentos de mi vida laboral trabajando con mis hijos. Con Emilio [Estévez] y con Charlie [Sheen] lo he hecho varias veces. Es, simplemente, delicioso. Cuando trabajamos juntos disfrutamos tanto que nos pasamos el día entero riendo y, sin embargo, el resultado es serio. Nunca hacemos comedias.

- La familia es más importante que el dinero...
- Sí, estoy de acuerdo. Nunca me preocupó que no tuviéramos dinero. Siempre supe que éste llegaría tarde o temprano.

- Â¿Cuál es la cualidad más importante del actor?
- Lo fundamental es encontrar una parte de ti en el personaje o en la obra, algo en lo que creas de verdad. Podrías representar el papel de un villano y hacer algo que tenga un gran valor para la sociedad, algo que tenga que ver con la verdad. No tienes por qué interpretar al héroe, puedes hacer el papel de malo y aún así aportar un mensaje importante. ¡Yo mismo he interpretado a muchos villanos!

-¿Qué tiene en cuenta para seleccionar un papel?
- Creo que hay que evitar aceptar papeles de baja calidad sólo porque necesites el dinero. Eso afecta a tu imagen y arruina tu espíritu. Lo sé, he hecho muchas cosas por dinero. Pero también he hecho otras por las que no obtuve una gran suma y que, incluso, me supusieron un gasto. Pero fueron buenos trabajos, porque aportaban algo valioso. Busco, a favor de mi propia implicación, algo que merezca la pena, que tenga algún valor. No tanto porque pueda interpretarlo yo, sino para formar parte de ello.

- Â¿Cómo se prepara para interpretar a sus personajes?
- Me doy una ducha y me afeito (ríe). No, en serio, estar encasillado supone una ventaja. Por ejemplo, nunca representaría el papel de un pescador portugués, un indio o un bailaor de flamenco español; ya hay muchos actores que pueden desempeñar estos papeles. Yo interpretaría algo próximo a un padre o a un abuelo americano. Además, tengo que saber si este personaje es una fuerza positiva para el bien, la luz y la compasión, o si es una fuerza negativa, si es destructivo, arrogante, iracundo, embustero y aborrecible. Adjetivos todos con los que me identifico (ríe). Eso es, en esencia, todo lo que necesito conocer para, a continuación, identificar esas áreas en mi interior. Si te dices a ti mismo: "Oh, yo no sería capaz de hacerlo", tienes motivos para preocuparte. No puedes negar tu lado oscuro. Puedes interpretar a todos los héroes del mundo, pero tienes que ser consciente de tu parte malvada, que es básicamente tu humanidad. Yo soy humano. De eso se trata.

- Â¿Cómo se gestiona el estrés cuando el mundo entero está pendiente de usted?
- En este momento no me tomo el trabajo tan en serio como antes. Recuerdo que de joven era un actor muy escrupuloso. Mi profesión era lo más importante para mí. El punto de inflexión llegó con Apocalipsis Now. Lo que me enseñó la película es que la vida es muy corta y que hay muchas otras cosas importantes. Mientras me llevaban al hospital en helicóptero desde el rodaje, Janet [su esposa] fue a Manila para reunirse conmigo. Me había dado un infarto en plena selva. Me colocaron en una camilla y me trasladaron a la ciudad. Janet me acompañó y, sonriendo, me susurró al oído: "Sólo es una película, cariño". Me lo había tomado demasiado en serio. Después, cuando empecé a recuperarme, me di cuenta de lo que me había hecho a mí mismo. La paliza que me había dado me había puesto al borde de la muerte. Yo era el único responsable de encontrarme en esa situación.

- Â¿Y cómo lo superó?
- Fue Janet quien me ayudó a recuperar el equilibrio. Desde entonces, aunque tengo mis momentos, no suelo tomarme las cosas tan en serio. Cuando vuelvo a sentir ansiedad, respiro hondo. Estuve cerca de la muerte por culpa del maldito estrés. Ya he adquirido práctica en este sentido para no volver a llegar a ese punto. He reprogramado mis prioridades.

- Â¿Cómo mide Hollywood el talento?
- La verdad es que, a medida que cumplo años, veo más personas con talento en todo el mundo, no sólo en Hollywood. Hoy en día existe Internet, hay miles de cadenas de televisión y se ruedan películas en todos los países. Quiero decir que ya no es necesario vivir en Nueva York o en California para que un actor triunfe, porque todo el mundo tiene acceso a Internet, a un teléfono móvil y hay oportunidades en todos sitios, razón por la que también la competencia es mayor. Cuando veo a los actores jóvenes, recuerdo el poco trabajo que había cuando yo empecé mi carrera. Sólo unos pocos destacaban, mientras que el resto intentaba hacerse un hueco como podía. Ahora hay todo un universo ahí fuera.

- Â¿Cree que están más preparados que los de su generación?
- Sí, creo que estos nuevos intérpretes tienen mucho más talento que mi generación. Son actores fantásticos, increíbles: Johnny Depp, Ethan Hawke, Leo Di Caprio... En España también tenéis actores geniales, como Antonio Banderas y Javier Bardem. Ellos han adquirido mucha experiencia en su país de origen y ahora Hollywood puede sacar el máximo partido a su talento.

- Â¿Qué modelo de financiación cree que da más libertad al director de una película?
- Yo creo en el cine independiente. Ahí es donde atraes a los directores, que son fundamentales. Un cineasta sabe distinguir cuando alguien tiene talento. Puede hacer una buena película con mucho o poco presupuesto porque sabe cómo adaptarse a la situación. Por ejemplo, Almodóvar -con quien, por cierto, he asistido a alguna corrida de toros- tiene suficiente estilo, suficiente fuerza como para hacer una película brillante con poco presupuesto. Decide cómo va a ser todo y el resultado es siempre bueno. Yo no tengo su imaginación ni su talento.

- Actualmente, ¿está trabajando en algún proyecto?
- Sí acabo de terminar una película titulada The Gift y tengo un pequeño papel en una película de Eddie Murphy. Cuando regrese a casa, aún tenemos que rodar alguna escena.

- Después de cuarenta años haciendo cine, ¿se siente cansado?
- En absoluto. Adoro trabajar y seguiré haciéndolo hasta que ya no pueda más.

- Â¿Le gustaría trabajar con algún director español?
- Sí, con Pedro Almodóvar. Me encantaría trabajar con él. Me gusta mucho.

- De no ser actor, ¿a qué le hubiera gustado dedicarse?
- Te va a encantar esto. Me hubiera gustado ser profesor o agente de policía.

- Martin, ¿cree que el éxito le ha cambiado?
- Espero que sí.

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