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24-04-2008

SALUD LABORAL

Tener un mal jefe aumenta el riesgo de padecer hipertensión

Los líderes tienen gran impacto en la productividad de la empresa y en la satisfacción de sus profesionales, lo que puede ayudar a retener a los mejores empleados.

E&E / Agencias.

Los trabajadores a las órdenes de líderes emocionalmente inteligentes son más efectivos, más productivos y gozan de mejor salud que los que tienen jefes "mediocres". Además de provocar estrés laboral, éstos pueden aumentar el riesgo de que sus empleados padezcan hipertensión o un ataque al corazón.

Así lo ha puesto de manifiesto el psicólogo y asesor de recursos humanos norteamericano Kenneth Nowack, quien ha ofrecido hoy una conferencia en el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid. Para Nowack, miembro del consorcio para la investigación de la inteligencia emocional cuyo referente es el investigador Daniel Goleman, existe una íntima relación entre la salud de los empleados y el desempeño de sus funciones.

"Los trabajadores con un estrés prolongado causan más bajas en la empresa y son menos productivos", ha destacado Nowack, que, entre otros motivos, atribuye este enfermedad al hecho de tener jefes "inadecuados". En su opinión, los líderes de las empresas y su inteligencia emocional tienen un "gran impacto" en la productividad y la satisfacción de sus profesionales, al tiempo que consiguen aumentar la retención del talento en la compañía. Los profesionales dirigidos por líderes emocionalmente inteligentes son "más competentes y reflejan menos estrés laboral", al contrario que los que están dirigidos por jefes "más pobres", que confiesan su intención de abandonar la empresa antes de un año. Porcentualmente, los grupos de trabajo mal gestionados son, de media, un 51% menos productivos y un 44% menos rentables que los bien dirigidos.

El investigador ha matizado, sin embargo, que el estrés se debe evaluar individualmente, pues la percepción de las situaciones estresantes son diferentes de unos individuos a otros. Lo mismo sucede con la capacidad de liderazgo, impulsada "por la genética en un tercio de los factores que la determinan". "Hay líderes naturales que mantienen a sus empleados en una actitud activa", ha añadido Nowack, que ha apuntado que un nuevo ámbito de la investigación podría establecer si existe "una biología del liderazgo". En esta línea ha explicado que existe una hormona, la oxitocina, más abundante en mujeres que tienen hijos, que fomenta la participación, la sociabilidad y el trabajo en equipo.

Pero no sólo los líderes con menor inteligencia emocional provocan estrés -y la consiguiente pérdida de rendimiento laboral-, sino que existen otros factores que pueden influir en la personalidad de los profesionales, tales como la escasez de ejercicio físico, una mala alimentación, las relaciones laborales o el sueño. "Si duermes dos horas menos de las que necesitas, tu capacidad de concentración y trabajo empeora considerablemente", ha asegurado.

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