

28-06-2007
DIRECTOR DE CINE
Dedicarse profesionalmente a dirigir películas es un sueño para muchos jóvenes que ven en el cine un mundo plagado de éxitos. Pero para poder triunfar hace falta ser creativo, saber venderse, tener dotes de comunicación y liderazgo y ser muy perseverante.
El director de cine, también llamado director cinematográfico, es mucho más que la persona que grita ¡acción! y ¡corten! en el transcurso de un rodaje. Es el responsable máximo del proyecto, el profesional que dirige la filmación de una película, dando instrucciones a los actores, decidiendo dónde y cómo poner la cámara y supervisando los decorados, el vestuario y todo lo que sea necesario para llevar un rodaje a buen término.
Ángeles González-Sinde, presidenta de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas, cree que es crucial que un director de cine sepa dirigir equipos. “La comunicación y las relaciones humanas son dos labores fundamentales. No sólo hay que tener ideas brillantes, sino hay que saber comunicarlas a los demás. Es necesario acoplar bien a los diferentes especialistas. Esta profesión se parece, en este sentido, a la de director de orquesta”, afirma la cineasta.
“La profesión de director de cine es para muchos algo vocacional y para otros un trabajo que se aprende”, opina Julio Diamante, director de cine y profesor durante años en la Escuela Oficial de Cinematografía. Este centro fue rebautizado así en 1962 por el Ministerio de Información y Turismo, pero había sido creado en 1947 con el nombre de Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas (IIEC). En 1976 fueron clausuradas sus actividades y sus funciones se transfirieron a la Facultad de Ciencias de la Información. Actualmente diversas universidades españolas imparten los estudios de Comunicación Audiovisual.
¿Es necesario formarse?
Antonio Mercero fue uno de los miles de estudiantes que formaron parte de la Escuela Oficial de Cine en sus 28 años de historia. “No creo que pasar por la escuela o la universidad sea fundamental para ser director de cine, pero es conveniente” señala.
De la misma opinión es González-Sinde: “Ir a una escuela de cine tiene dos ventajas. Por un lado, es un atajo hacia el conocimiento, pero sobre todo, te permite conocer a profesionales que hacen lo mismo que tú y que van a ser tus compañeros de trabajo en el futuro, porque uno de los problemas de esta profesión es la temporalidad, y por eso es muy difícil vincularse a ella”.
Entre las dificultades que se encuentran los directores de cine está encontrar financiación para llevar a cabo una película. “Un cineasta puede ser muy creativo y tener muy buenas ideas y proyectos, pero luego debe conseguir venderlos” asegura González-Sinde. Diamante también considera que la censura económica es una de las mayores dificultades que se encuentra un director en su carrera”.
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