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17-11-2007

EL SUEÑO DE CASANDRA

Respeto y valores: el fin no justifica los medios

‘El sueño de Casandra’ invita a la reflexión personal y profesional, en un mundo en el que no todo vale y donde a menudo el respeto y los valores garantizan el logro de resultados.

Ignacio Isla / Director de RRHH de Willis.

La última película de Woody Allen, El sueño de Casandra, es un drama salpicado de la habitual ironía del director neoyorquino. Narra la historia de dos hermanos que compran un velero de segunda mano con la idea de acondicionarlo y navegar en él los fines de semana. Woody Allen aborda en esta cinta temas como la ambición, la culpa, la moral, el destino y el asesinato.

Los protagonistas de esta película son polos opuestos: Ian es ambicioso pero fracasa profesionalmente y sólo aspira a complacer los caros caprichos de su nueva y exuberante novia, y Terry gasta más de lo que gana en beber y en el juego. Cuando ambos están endeudados al límite salta a escena el tío Howard, que interpreta al exitoso pariente que ha hecho las Américas y que pronto se convierte en tabla de salvación para dar un giro a sus vidas. Tío Howard les planteará asesinar a un hombre que ha interferido en sus negocios para poner fin a los problemas económicos de ambos.

La ambición empresarial
La lectura de esta historia en clave empresarial podría llevarnos a la conclusión de que una ambición desmedida por alcanzar unos objetivos puede tener consecuencias muy negativas. En El sueño de Casandra el fin parece justificar los medios aunque el sentimiento de culpa hace fracasar posteriormente la estrategia.

Los valores que mueven a Ian y Terry distan mucho de los que debería tener cualquier profesional. Destacan en sus comportamientos la falta de escrúpulos en la toma de decisiones, la ambición desmedida, la necesidad imperiosa de tener éxito material, la preponderancia de los intereses propios frente al bien común, la falta de criterio y de reflexión, la lucha por el poder y la falta de coraje para enfrentarse a situaciones límite.

El respeto profesional de los compañeros, de los jefes y de los clientes no sólo se obtiene por los resultados de nuestro trabajo, sino por la forma de conseguirlos.

Aún hoy en día existen muchas empresas –y muchos profesionales– para los cuales el fin justifica los medios y no han incluido en su práctica –y a veces ni siquiera en su discurso– conceptos tan importantes como la responsabilidad social corporativa, el liderazgo o la consideración de los recursos humanos como el principal activo a cuidar. En un mercado laboral cada vez más competitivo y complejo, los malos hábitos pueden acabar poniendo en riesgo la cuenta de resultados del negocio y las carreras profesionales de nuestros equipos.

En la película, el aparente logro de los objetivos se tambaleará de inmediato por la tardía aparición de la conciencia. Terry se da cuenta de que no todo vale. El sentimiento de culpa provoca en él una imperiosa necesidad de cambio y llama a la policía con la intención de entonar un mea culpa.

A la deriva
En el desenlace, Allen nos regala unas secuencias memorables. La culpa y el arrepentimiento acaban por desbordar también a Ian. Aunque es consciente de haber emprendido un camino sin retorno, se siente incapaz de cometer otro asesinato. Tal y como pasó con su hermano, la conciencia hace acto de presencia.

El fatal destino acaba por marcar el trágico final de ambos en Cassandra’s Dream. El barco en el que salían a soñar en todas las cosas que querían conseguir acaba llevando a la deriva las vidas de ambos.