

26-10-2007
Mataharis
Mataharis es una radiografÃa de las disyuntivas que afronta la mujer española para hacer frente a las exigencias del trabajo, la maternidad y la vida en pareja. IcÃar BollaÃn muestra con su cámara la vida de tres profesionales asignadas a diferentes proyectos en una agencia madrileña de detectives.
Ignacio GarcÃa de Leániz, Consultor de comportamiento humano.
Si para Stendhal la novela era un espejo que se pasea a lo largo del camino de la vida, IcÃar BollaÃn ha sacado su cámara para mostrarnos espectacularmente la verdadera realidad de la vida de tres mujeres profesionales asignadas a diferentes proyectos en una agencia madrileña de detectives, que a la postre no harán sino investigarse a ellas mismas.
Y es que su profesión será un recurso simbólico que da pie a BollaÃn para –sin demagogia, con mucha documentación y extrayendo posiblemente conclusiones de vivencias propias– exponernos la realidad laboral femenina con sus luces y sus muchas sombras, una vez que la incorporación masiva de la mujer al trabajo nos ofrece ya tiempos de saldos y balances. Si nuestras circunstancias son necesarias para entendernos plenamente, recordemos que un 34% de las mujeres que trabajan tienen hijos en edad preescolar y que un 52% no está en casa cuando sus vástagos vuelven del colegio. Si además añadimos que en España se trabaja una media de 41,4 horas semanales con unos horarios de sueño perversamente agotadores (se duerme 50 minutos menos que el resto de los paÃses de la UE), comprenderemos mejor ese contexto donde se mueven y respiran las protagonistas, y las consecuencias que su ethos profesional suponen para sus parejas masculinas y progenie.
AsÃ, el binomio Najwa Nimri-Tristán Ulloa muestra las dificultades bien reales de la conciliación entre la vida privada y la profesional, al tiempo que nos habla de la desorientación masculina ante el nuevo rol de la mujer fuera de casa y captadora de recursos económicos. Sin concesión alguna a los tristes tópicos que todavÃa imperan, BollaÃn nos mostrará aquà delicadamente la perentoria necesidad de rehabilitar la figura del padre, si queremos que los conceptos de hogar, maternidad y educación de los hijos no queden vacÃos de significado.
Si en la historia anterior la buena voluntad de sus protagonistas fundamentaba un futuro esperanzador, la pareja Nuria González-Antonio de la Torre simboliza en cambio el desierto del amor y la imposibilidad velis nolis de encontrar en el mero trabajo la confirmación de la existencia personal. Ella no sólo quiere su vida profesional, sino también –y sobre todo– ser amada, lo que resulta imposible en ese canje de soledades. Se harÃa justicia aquà a los planteamientos maslowianos –tan olvidados por mucho que se publiciten– que presuponen la satisfacción de las necesidades afectivas para el correcto emerger y cumplimiento de las exigencias del ego laborans.
La trilogÃa se cierra con la pareja Inés Vázquez-Diego MartÃn, mentándonos los conflictos deontológicos y dilemas morales que toda profesión lleva consigo, en este caso la ejecución de una investigación laboral. Como de pasada, se nos ilustra por vez primera y sin demagogia alguna sobre las sombras de muchos procesos de outsourcing, con la pérdida inherente de varios factores higiénicos.
PelÃcula muy verdadera que en su sabia honestidad nos confronta con la circunstancia laboral nuestra tan necesitada de reflexión.