

06-09-2007
Shrek Tercero
¿Qué podemos aplicar del mundo imaginario y disparatado de Dreamworks a nuestro muy real mundo empresarial? La moraleja es simple, pero a veces compleja de aplicar: cualquier directivo que gestione personas debe dar siempre a sus colaboradores una segunda oportunidad.
Íñigo Manso, consejero delegado de Actúa
Ninguno de nosotros somos infalibles, es más, en el mundo anglosajón existe ya la tendencia de premiar con el variable a los empleados que han errado, siempre que el error se dé persiguiendo una mejora, un objetivo novedoso a través de un trabajo bien pensado, bien planificado y con esfuerzo. La razón de este extraño incentivo se explica sola; quien no se equivoca no arriesga y quien no arriesga no triunfa.
Es imposible liderar en el mercado haciendo lo mismo que los demás, porque si de verdad queremos obtener resultados que nadie ha logrado antes , debemos emplear métodos que nadie haya intentado, y esto es imposible sin contar con la complicidad de un jefe que nos de más de una oportunidad para equivocarnos, equivocarnos, equivocarnos y... viendo lo que todos ven, conseguir pensar en lo que nadie ha pensado. ¿Alguien se puede imaginar al Cirque du Soleil tal como es sin haber arriesgado? He ahí su fruto, navegan exitosamente por "océanos azules" sin competencia.
Shrek Tercero es una película buena para los niños, y original, creativa, irónica, entretenida e innovadora para los adultos. En ella se describen una gran variedad de estereotipos, perfiles que conviven en cualquier gran organización: la pija, el tecnológico, el fanfarrón acomplejado, el ambicioso, el sufridor de mobbing... Todos tienen una característica común, tienen la suerte de disfrutar de una segunda oportunidad.
El primer afortunado fue Shrek, que pasa de ser ogro a príncipe consorte, obligado por las circunstancias. El rey Harold, padre de Fiona, nombra a su sobrino Arturo como única alternativa posible. Así que desde su nuevo rol, que no le gusta, se ocupa en reconvertirse en mentor de Arturo, para ayudarle a asumir sus nuevas responsabilidades directivas como primer ejecutivo del Reino de Far, Far Away.
Gestionar personas y tomar decisiones son posiblemente las dos actividades más habituales y a la vez más difíciles de un directivo. Arturo siente pánico y vértigo ante tales responsabilidades, parece muy evidente que no lo va a hacer bien. Shrek, como buen mentor, a través del buen consejo y sobre todo del buen ejemplo, consigue que Arturo asuma su nuevo papel. La vida le ha dado su segunda oportunidad y Shrek le ha ayudado a no dejarla pasar.
Todos los que tenemos la responsabilidad de gestionar personas debiéramos tener muy en cuenta el riesgo que supone no gestionar el error para el negocio y para las personas y asumir la necesidad de aprender a hacerlo.
Los personajes malos de los cuentos de nuestra niñez: el Capitán Garfio, los piratas, la bruja de Blancanieves, el director del circo de Pinocho,... todos disponen de esa segunda oportunidad. Pero en ésta también están a punto de fracasar. Su líder, el Príncipe Encantado, enamorado de sí mismo, les empuja a hacer las cosas de la misma manera, con los mismos esquemas mentales y personales. Shrek nos enseña que, al ofrecer y aceptar segundas oportunidades debemos reflexionar antes acerca de qué tenemos que cambiar de nosotros mismos y de nuestros colaboradores.
Y finalmente si a usted como a Shrek no le gusta el poder, sea feliz y enséñele a otros como ejercerlo. No se olvide de comprobar antes que de verdad, de verdad prefiere su ciénaga a cualquier palacio, porque con mucha frecuencia nos mentimos. Piense de vez en cuando si se tiene que reinventar y ofrezca segundas oportunidades, las personas y el fruto de su trabajo merecerán la pena…tanto, como ver esta película.