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28-06-2007

Spiderman 3

El exceso de orgullo destruye a las personas

Spiderman 3, la tercera película de la saga de este superhéroe de los cómics de Marvel, es un megaespectáculo cuya principal pretensión es entretener. Sin embargo, desde un punto de vista más analítico, la cinta nos hace reflexionar sobre los riesgos del exceso de orgullo y la dicotomía en la forma de vivir. Si esto puede sucederle a los héroes, cómo no va a ocurrir con los ejecutivos.

Antonio Peñalver, socio director de Psicosoft

Con arrolladores récords de taquilla nada más estrenarse (tanto en Estados Unidos como en España) Spiderman 3 demuestra la eficacia de la saga, toda vez que mantiene el tono y el estilo de sus antecesoras. Con una gran cantidad y espectacularidad de efectos especiales, y momentos de gran dinamismo, esta cinta nos muestra cómo el protagonista, Peter Parker, aprende a manejar su vida como superhéroe reconocido por la ciudad y se pasa al lado oscuro, cuando su exceso de orgullo y arrogancia llegan a afectarle, incluso a su vida privada.

En su nuevo papel, se enfunda un traje negro, que es claramente, una metáfora. El exceso de orgullo atrae a la autocomplacencia y ésta hace que las personas no escuchen, no admitan la crítica, no razonen... e incluso, se vuelvan violentos.

Pecado de orgullo
Como le ha sucedido a nuestro héroe, muchas veces los ejecutivos con trayectorias brillantes se obnubilan con su posición y con sus resultados. Tanto es así que consideran que lo dominan todo y pecan de arrogancia. Creen no necesitar consejos y confían en exclusiva en sus capacidades. Los colaboradores, en estas situaciones, sólo tienen que asentir y ejecutar.

Una vez que estos síntomas son evidentes (los comportamientos son fáciles de identificar y diagnosticar), el directivo se encuentra en zona de riesgo y en terreno propicio para el error a nivel organizativo y también personal. Pero lo peor de todo es que el profesional no es consciente de su problema.

Las diferencias de criterio y apreciación con respecto a sus colegas, sobre competencias como la modestia, la adaptación al cambio, el autocontrol, la capacidad de comunicación o la delegación, nos permiten identificar fácilmente este problema de arrogancia. Un proceso de assessment riguroso y un feedback completo y personalizado, son los primeros pasos para que el directivo tome conciencia de sus problemas y comience a trabajar en su resolución. Asumir el problema es el mejor punto de partida para mejorar.

La doble vida
Por otro lado, la conciliación entre vida profesional y personal, así como la coherencia entre nuestros comportamientos y nuestros valores, son aspectos clave para poder ser felices. Pero cuando un ejecutivo rebosa orgullo malentendido, sus comportamientos acaban repercutiendo negativamente en su vida personal.

En estos casos, como le ocurre a nuestro héroe, las relaciones personales se pueden ver afectadas. Nadie le reconoce como persona y acaba generando desconfianza, incluso entre sus íntimos.

Tal vez podamos llevar una doble vida durante un tiempo y quitarnos la máscara cuando llegamos a casa. Pero, tarde o temprano, esta situación dominará nuestra armonía personal y, desde luego, perderemos el norte de nuestra felicidad. Además, la ayuda tendrá que ser más radical, si no queremos fracasar como persona.

En definitiva, nos encontramos ante una película animada y espectacular. Parece simple, pero nos puede ayudar a reflexionar sobre las consecuencias de dejarse llevar por el engreimiento. En cualquier caso, comprobaremos cómo evoluciona nuestro héroe. Sony ha dejado la puerta abierta para decidir si da continuidad a la saga Spiderman con una cuarta entrega.