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Periodista y escritor
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14-06-2007

El jefe de todo esto

La cara y la cruz de los directivos

Los buenos jefes tienen que decir cuándo las cosas van bien, pero también cuando van mal. Para esto último, el protagonista de esta comedia contrata a un actor.

Alberto Córdoba, director de Sociedades Viálogos

El jefe de todo esto acontece en la oficina y trata de ser una representación hiperbólica del entorno de trabajo. El dueño de una empresa se inventa una figura imaginaria para hacer de jefe en todas las decisiones duras que haya que tomar. Si ser directivo supone dar una de cal y otra de arena, él se reserva para las primeras y crea un supuesto director general ocupado en enviar por e-mail todas las malas noticias.

La película comienza cuando el actor inicia la venta de la compañía despidiendo a todos para que el verdadero jefe haga un gran negocio. Naturalmente, éste intenta disimular su plan cuando en el fondo está deseando obtener beneficio para marcharse al Caribe.

Exagerada o no, la situación da para múltiples risas. Es una acerada representación de lo que muchas veces ocurre en la empresa real. ¿Cuántos jefes tratan de culpar a otro, supuestamente superior de las decisiones más desagradables? ¿Cuántos utilizan al departamento de recursos humanos para negar una subida retributiva? ¿Cuántos ofrecen a los subordinados su mejor cara en público y la peor en las reuniones privadas con los superiores?

La película cuenta con cierto maniqueísmo y algo de gracia la manifiesta esquizofrenia que ha de vivir el actual directivo. En su rol de correa de transmisión de la estrategia, situado entre los de arriba y los de abajo, debe comprometer a sus subordinados, clarificando, alineando y haciéndolos miembros de algo más grande y mejor. Pero también debe ser filtro de comentarios y decisiones negativas, que no siempre tienen que llegar a la base. El problema es que la mayoría no somos formados para asumir esto: es más cómodo sentirse amigo del subordinado y acusar a otro de las situaciones negativas. Es más cómodo decir, “es culpa del jefe”.

La proliferación del coaching, la formación de directivos, la evaluación y desarrollo de estilos de management ha generado una notable mejora en la capacidad de dirección de las empresas.

‘Al pan pan y...’
Con ironía, el director indaga en una tendencia: la jerarquía cada vez está menos presente en la forma de gestionar, pero comienza a ser un problema su ausencia en los procesos de transformación. La dictadura de lo políticamente correcto, generada por los consultores, puede estar haciendo que muchos eviten comportamientos necesarios para eliminar de raíz aquéllos que no lo son.

Además de necesitar jefes que sepan aunar formas de dirección que lleven al cumplimiento, al consenso y al desarrollo de la plantilla, también se precisan que no digan: “Esto es culpa del jefe”; sino que cojan el toro por los cuernos y se enfrenten al problema. Es conveniente que establezcan retos y avisen de los incumplimientos, que reconozcan el buen y el mal desempeño, que usen su educación y sus herramientas para conseguir un lugar mejor en el que trabajar.

Dirección: Lars von Trier
Nacionalidad: Dinamarca, Suecia y Francia, 2006
Género: Comedia