Un portal de expansion.com y elmundo.es
Especial Sector Infraestructuras
La cualificación de sus profesionales gana puntos
El crecimiento de la obra civil y la salida a mercados internacionales favorecen al sector.
Icono Publicidad
ENCUESTA
¿Qué motivo elegiría para estudiar un máster?
Mejorar el currículum
Especializarse en un área
Ascender en su empresa
OPINIÓN
Bolonia establece un marco mucho más favorable para que las universidades, en colaboración con las empresas, desarrollen programas de formación dirigidos a profesionales en activo.
ENCUENTRO DIGITAL
21 mayo, 13 h.
Luis Pita
Vicepresidente de márketing, MIT España
Expansion.com
elmundo.es

13-09-2005

Obstáculos ocultos al ascenso femenino

Parece que a las mujeres les desagrada la política organizativa de las empresas, lo que hace que, a la inversa, las organizaciones opten por inclinarse a favor del género masculino. El libro El lugar de una mujer está en la dirección, que se presentará en Reino Unido, avala esta tesis.

Alison Maitland / Financial Times.

Treinta mandos intermedios, hombres y mujeres, se reunieron para hablar sobre el nuevo programa de diversidad de su empresa. El moderador del debate comenzó pidiéndoles que facilitaran su visión sobre cómo era trabajar para la empresa desde el punto de vista masculino y femenino. Las mujeres se pusieron inmediatamente manos a la obra y comenzaron a escribir a un ritmo vertiginoso. Los hombres parecían totalmente desconcertados. Cuando el moderador les preguntó si había algún problema, uno de ellos contestó: "Lo siento, creo que no he entendido muy bien la pregunta".

Esta anécdota corresponde a uno de los libros más recientes sobre las mujeres que ocupan puestos de dirección y pone de manifiesto hasta qué punto las ejecutivas todavía se sienten extrañas en empresas de gran tamaño que han sido creadas y diseñadas por hombres y que, de forma inconsciente, perpetúan actitudes masculinas relacionadas, por ejemplo, con la ambición y vida laboral.

Escasa representación
Durante años, el debate sobre la igualdad de sexos en el trabajo se ha centrado en el cuidado de los niños y en la necesidad de una mayor flexibilidad en los horarios.

Pero, aunque las mujeres ya han realizado importantes avances en el mundo empresarial, su representación continúa siendo escasa en la alta dirección y en los consejos de administración de la mayoría de las grandes compañías. Actualmente, investigadores, escuelas de negocio y empresas intentan entender las barreras ocultas que impiden o desaniman a las mujeres a alcanzar los puestos más altos.

En opinión de Peninah Thomson y Jacey Graham, autores de El lugar de una mujer está en la dirección, que se publicará el próximo viernes, "las mujeres que ocupan cargos cercanos al consejo de administración deciden, a menudo, no participar en la promoción porque el precio que tienen que pagar siempre parece demasiado alto". En un intento por romper moldes, los autores, que han trabajado en grandes organizaciones como PricewaterhouseCoopers, Shell y Lloyds TSB, han creado un programa nada habitual en el que presidentes y consejeros delegados del índice FTSE 100 se dedican a formar a aspirantes a consejeras de otras empresas. Su teoría, que al parecer comparten muchos de los directivos que citan, es que las grandes empresas salen perjudicadas tanto en términos de competitividad como de gobierno corporativo por contar con un número tan escaso de féminas en la dirección.

Las estadísticas sobre el tema no dejan lugar a dudas. Las mujeres representan menos del 14 por ciento de los puestos de consejero de Fortune 500 y el 10 por ciento de los cien consejeros del FTSE. En las mayores empresas de la UE, sólo el 8 por ciento de las mujeres pertenece al consejo de administración y sólo el 5 por ciento de ellas ocupa puestos en la alta dirección.

Uno de los motivos que llevan a las mujeres a abandonar sus puestos es la falta de satisfacción o de de oportunidades, más que las responsabilidades familiares.

Injusticias
Según Thomson y Graham, las barreras ocultas que continúan existiendo en los niveles más altos de las grandes empresas suelen ser las innumerables "pequeñas injusticias", de las que son objeto las mujeres que, aunque parezcan triviales, en conjunto acaban creando un entorno laboral frustrante. Entre éstas se encuentran el hecho de ser interrumpidas o ignoradas durante las reuniones o no ser incluidas en determinadas listas de distribución que reciben sus homólogos. Algunas féminas han tenido que hacer frente a comportamientos excluyentes con tanta frecuencia que han desarrollado frases del tipo: "Estoy totalmente de acuerdo. ¿Sabes que mi idea suena mucho mejor contada por ti?"

Los autores argumentan que no se debería dejar solas a las mujeres que tratan de luchar contra este tipo de injusticias. "Juntos, todos estos abusos pueden llegar a ser la forma más corrosiva de discriminación de las actuales empresas", aseguran. No resultará sencillo cambiar las cosas. La mayoría de las grandes compañías creen basar su política en la meritocracia.

Estereotipos
Hablar de las diferencias de género puede percibirse como un modo de resucitar anticuados estereotipos, razón por la que es necesario abordar el tema con delicadeza. No obstante, según una encuesta publicada la semana pasada por la consultora británica Eve-olution, más de dos tercios de las altas directivas tienen la sensación de que no se las reconoce de la misma forma que al género masculino.

Al parecer, a menos que se tomen medidas para reducir la presión de los clientes y las demandas de viajes de negocios, los altos puestos de las multinacionales van a seguir estando reservados a hombres de clase media-alta casados con mujeres que pasan la mayor parte del tiempo en casa.

Solución
Una posible solución sería que las empresas avisaran de los desplazamientos a sus ejecutivos con más antelación para que puedan organizarle. Las empresas donde los clientes forman parte importante del negocio, como los bancos de inversión o las consultoras de gestión, deberían reducir la carga de clientes a las personas con más compromisos familiares. Esas medidas podrían impedir que algunos profesionales se vean obligados a abandonar la empresa porque, según ésta, no cumplen con los objetivos.

¿Se autoexcluyen las mujeres, con su comportamiento de los puestos de dirección?En opinión de Thomson y Graham, el hecho de que a las mujeres les desagrade la política organizativa de las empresas hacen que éstas se inclinen a favor de los hombres. Los autores también apuntan que algunas mujeres pierden confianza a medida que consiguen escalar posiciones y que se encuentran aisladas de otras homólogas.

Aunque las empresas aseguran valorar la aportación de las mujeres al consejo de administración o a la alta dirección, tal y como asegura la vicepresidenta de una empresa estadounidense, "para llegar al nivel más alto, es necesario tener un instinto asesino. Me niego a ser tan agresiva y a perder mis valores. Éste no debería ser el único modo de escalar posiciones".

Traducido por Paloma Echazarra

Publicidad
Humanos con recursos