

13-09-2005
Parece que a las mujeres les desagrada la polÃtica organizativa de las empresas, lo que hace que, a la inversa, las organizaciones opten por inclinarse a favor del género masculino. El libro El lugar de una mujer está en la dirección, que se presentará en Reino Unido, avala esta tesis.
Alison Maitland / Financial Times.
Treinta mandos intermedios,
hombres y mujeres, se reunieron para hablar sobre el nuevo
programa de diversidad de su empresa. El moderador del
debate comenzó pidiéndoles que facilitaran su
visión sobre cómo era trabajar para la empresa
desde el punto de vista masculino y femenino. Las mujeres se
pusieron inmediatamente manos a la obra y comenzaron a
escribir a un ritmo vertiginoso. Los hombres parecÃan
totalmente desconcertados. Cuando el moderador les
preguntó si habÃa algún problema, uno de
ellos contestó: "Lo siento, creo que no he
entendido muy bien la pregunta".
Esta anécdota corresponde a uno de
los libros más recientes sobre las mujeres que ocupan
puestos de dirección y pone de manifiesto hasta
qué punto las ejecutivas todavÃa se sienten
extrañas en empresas de gran tamaño que han sido
creadas y diseñadas por hombres y que, de forma
inconsciente, perpetúan actitudes masculinas
relacionadas, por ejemplo, con la ambición y vida
laboral.
Escasa
representación
Durante años,
el debate sobre la igualdad de sexos en el trabajo se ha
centrado en el cuidado de los niños y en la necesidad
de una mayor flexibilidad en los horarios.
Pero, aunque las mujeres ya han
realizado importantes avances en el mundo empresarial, su
representación continúa siendo escasa en la alta
dirección y en los consejos de administración de
la mayorÃa de las grandes compañÃas.
Actualmente, investigadores, escuelas de negocio y empresas
intentan entender las barreras ocultas que impiden o
desaniman a las mujeres a alcanzar los puestos más
altos.
En opinión de Peninah Thomson
y Jacey Graham, autores de El lugar de una mujer está en
la dirección, que se publicará el
próximo viernes, "las mujeres que ocupan cargos
cercanos al consejo de administración deciden, a
menudo, no participar en la promoción porque el precio
que tienen que pagar siempre parece demasiado alto". En
un intento por romper moldes, los autores, que han trabajado
en grandes organizaciones como PricewaterhouseCoopers, Shell
y Lloyds TSB, han creado un programa nada habitual en el que
presidentes y consejeros delegados del Ãndice FTSE 100
se dedican a formar a aspirantes a consejeras de otras
empresas. Su teorÃa, que al parecer comparten muchos de
los directivos que citan, es que las grandes empresas salen
perjudicadas tanto en términos de competitividad como
de gobierno corporativo por contar con un número tan
escaso de féminas en la dirección.
Las estadÃsticas sobre el tema no dejan lugar
a dudas. Las mujeres representan menos del 14 por ciento de
los puestos de consejero de Fortune 500 y el 10 por ciento
de los cien consejeros del FTSE. En las mayores empresas de
la UE, sólo el 8 por ciento de las mujeres pertenece al
consejo de administración y sólo el 5 por ciento
de ellas ocupa puestos en la alta
dirección.
Uno de los motivos que
llevan a las mujeres a abandonar sus puestos es la falta de
satisfacción o de de oportunidades, más que las
responsabilidades familiares.
Injusticias
Según
Thomson y Graham, las barreras ocultas que continúan
existiendo en los niveles más altos de las grandes
empresas suelen ser las innumerables "pequeñas
injusticias", de las que son objeto las mujeres que,
aunque parezcan triviales, en conjunto acaban creando un
entorno laboral frustrante. Entre éstas se encuentran
el hecho de ser interrumpidas o ignoradas durante las
reuniones o no ser incluidas en determinadas listas de
distribución que reciben sus homólogos. Algunas
féminas han tenido que hacer frente a comportamientos
excluyentes con tanta frecuencia que han desarrollado frases
del tipo: "Estoy totalmente de acuerdo. ¿Sabes que
mi idea suena mucho mejor contada por
ti?"
Los autores argumentan que no
se deberÃa dejar solas a las mujeres que tratan de
luchar contra este tipo de injusticias. "Juntos, todos
estos abusos pueden llegar a ser la forma más corrosiva
de discriminación de las actuales empresas",
aseguran. No resultará sencillo cambiar las cosas. La
mayorÃa de las grandes compañÃas creen basar
su polÃtica en la meritocracia.
Estereotipos
Hablar
de las diferencias de género puede percibirse como un
modo de resucitar anticuados estereotipos, razón por la
que es necesario abordar el tema con delicadeza. No
obstante, según una encuesta publicada la semana pasada
por la consultora británica Eve-olution, más de
dos tercios de las altas directivas tienen la sensación
de que no se las reconoce de la misma forma que al
género masculino.
Al parecer, a
menos que se tomen medidas para reducir la presión de
los clientes y las demandas de viajes de negocios, los altos
puestos de las multinacionales van a seguir estando
reservados a hombres de clase media-alta casados con mujeres
que pasan la mayor parte del tiempo en
casa.
Solución
Una
posible solución serÃa que las empresas avisaran
de los desplazamientos a sus ejecutivos con más
antelación para que puedan organizarle. Las empresas
donde los clientes forman parte importante del negocio, como
los bancos de inversión o las consultoras de
gestión, deberÃan reducir la carga de clientes a
las personas con más compromisos familiares. Esas
medidas podrÃan impedir que algunos profesionales se
vean obligados a abandonar la empresa porque, según
ésta, no cumplen con los
objetivos.
¿Se autoexcluyen las
mujeres, con su comportamiento de los puestos de
dirección?En opinión de Thomson y Graham, el hecho
de que a las mujeres les desagrade la polÃtica
organizativa de las empresas hacen que éstas se
inclinen a favor de los hombres. Los autores también
apuntan que algunas mujeres pierden confianza a medida que
consiguen escalar posiciones y que se encuentran aisladas de
otras homólogas.
Aunque las
empresas aseguran valorar la aportación de las mujeres
al consejo de administración o a la alta
dirección, tal y como asegura la vicepresidenta de una
empresa estadounidense, "para llegar al nivel más
alto, es necesario tener un instinto asesino. Me niego a ser
tan agresiva y a perder mis valores. Éste no
deberÃa ser el único modo de escalar
posiciones".
Traducido por
Paloma Echazarra
Consulte las mejor selección de ofertas de empleo para personas con formación universitaria y FP Superior.
Encuentre la mejor selección de franquicias del mercado con descripciones y datos detallados.
Acceda a todos los programas que imparten universidades, escuelas de negocios y empresas de formación.