Un portal de expansion.com y elmundo.es
Especial Sector Infraestructuras
La cualificación de sus profesionales gana puntos
El crecimiento de la obra civil y la salida a mercados internacionales favorecen al sector.
Icono Publicidad
ENCUESTA
¿Qué motivo elegiría para estudiar un máster?
Mejorar el currículum
Especializarse en un área
Ascender en su empresa
OPINIÓN
Bolonia establece un marco mucho más favorable para que las universidades, en colaboración con las empresas, desarrollen programas de formación dirigidos a profesionales en activo.
ENCUENTRO DIGITAL
21 mayo, 13 h.
Luis Pita
Vicepresidente de márketing, MIT España
Expansion.com
elmundo.es

28-01-2006

Juan San Andrés
Asesor de Dirección en Capital Humano, Rendimiento y Organización.

El techo de cristal resiste

La conexión entre el abandono de la carrera por parte de las mujeres y el techo de cristal está clara. Pierden el interés porque saben que ?arriba? acabarán frenándoles.

Hace algo más de 20 años que se acuñó la expresión The glass ceiling (techo de cristal) para referirse a la barrera imperceptible que permite a las mujeres avistar las cimas de la carrera profesional en las corporaciones pero no alcanzarlas. La expresión es acertada , al dejar entrever sin explicitarlo, un callado pacto entre quienes toman las decisiones (varones) para impedir la presencia de mujeres en la dirección. Desde entonces, han cambiado muchas cosas: la globalización se ha generalizado, Internet, el boom de las tecnologías, la explosión de la burbuja, la aparición de China e India en la escena económica y, como consecuencia, la revolución del talento.

Desde que en 1997 tres consultores de Mckinsey publicaron La guerra por el talento, muchas compañías siguieron sus recomendaciones, haciéndose eco de la urgencia para tomar posiciones de ventaja ante la previsible escasez de ese recurso crítico para el éxito: el talento. Las olas de renovación habidas desde 1985 podrían haber transformado la manera de pensar sobre la presencia de las mujeres en la dirección. No ha sido así ; y no porque el énfasis en el talento haya disminuido, de hecho Mckinsey acaba de publicar The war for talent. Part two, donde muestra cómo las transformaciones ocurridas han acrecentado la necesidad del mismo.

Es racionalmente incomprensible que las empresas convivan con el desperdicio de capacidad que supone la existencia del techo de cristal. El asunto es tan serio que en Estados Unidos, desde finales de 2004 , medios como el New York Times, le han dedicado creciente atención y se preguntan si puede permitirse tal sangría de capacidades. Su preocupación no es sólo porque siga habiendo muy pocas mujeres en los comités de dirección sino porque se ha constatado que hay una gran proporción de ellas que, teniendo las más altas cualificaciones académicas, abandonan brillantes carreras .

Un estudio realizado por Sylvia Ann Hewlett y Carolyn Buck sobre una muestra de profesionales de alta cualificación, muestra que el 37 por ciento de las mujeres abandonaron su carrera frente al 24 por ciento de los hombres. La estadística llega al 43 por ciento cuando se trata de mujeres con hijos. Aún más impactante es que, de las mujeres de la promoción de 1981 de la Universidad de Standford, el 57 por ciento tiró la toalla. Parece clara la conexión potencial entre el abandono de carrera y el techo de cristal. Al parecer las mujeres irían perdiendo interés por mantenerse en un un carrera que ?arriba? terminaran frenando.

Las autoras del estudio confirman que éste puede ser el caso ya que mientras el 53 por ciento de las mujeres más jóvenes (de 28 a 40 años) se reconocían muy ambiciosas profesionalmente (similar porcentaje al masculino), sólo el 37 por ciento de las mayores (41 a 55 años) lo hacían . Otra autora, Ana Fels, explica la progresiva falta de interés y ambición que las féminas experimentan con la edad por la falta de reconocimiento.

Ello actuaría como el detonante de un círculo vicioso que, en forma de profecía de autocumplimiento, haría que, al ver la mujer que es poco considerada para puestos de dirección, pierda interés, sea menos reconocida y dé la razón a quienes les ignoran por lo que sus posibilidades disminuyen aún más. Las soluciones son ya conocidas, de hecho se observa una moderada pero creciente tendencia en grandes compañías, también en España, a favorecer el reconocimiento de las mujeres y ,sobre todo, a poner en marcha las políticas de flexibilidad necesarias para que las mujeres con niños puedan dejar su profesión y volver más tarde con unos horarios adecuados, sin que ello suponga un estigma imborrable en su trayectoria ni una mengua de salario imposible de salvar en el futuro, como ocurre en la actualidad .

Ningún/a directivo/a, y menos en recursos humanos, debería asistir complaciente a reuniones donde a las mujeres de valía se les saca, entre bromas e ironías, de las listas de candidatos a alta dirección porque no se quedan hasta tarde en la oficina. También los consejeros tienen una gran responsabilidad en esto, ¿no les llama la atención que haya tan pocas directivas? ¿No les preocupa el derroche de talento que las prácticas de segregación silenciosa siguen produciendo?

Publicidad
Humanos con recursos