

29-01-2005
José Manuel Casado
Socio de Human Performance de Accenture.
Las estadÃsticas demuestran que la expectativa de vida de las empresas es menor a los veinte años. Es más, algún estudio reciente amenaza aseverando que la esperanza media de vida de una organización es de doce años y medio.Por otra parte, el trabajo de por vida ha terminado. Del empleo para toda una vida hemos pasado a una vida para muchos empleos.
El trabajo estable en las grandes corporaciones es un capÃtulo que forma parte del pasado. Las carreras profesionales se están configurando en torno a dos o tres ocupaciones como media. La mayor parte de las personas pasaremos periodos profesionales más o menos largos que alternaremos con fórmulas alternativas de autoempleo.
El número de freelances crece exponencialmente y se sitúan en torno a los veintinco millones los prestadores de servicios profesionales individuales.
Garantizar el futuro
En esta situación dependemos exclusivamente de nosotros mismos. Cada uno es el único artÃfice y protagonista de escribir su propia historia. Ha finalizado la normalidad y se ha terminado la autocomplacencia. Como si de una empresa se tratara, cada individuo, como ser especial y único, se está convirtiendo en el elemento fundamental para garantizar su propio futuro.
Si nuestro trabajo no aporta algo distintivo y diferencial, especial y valioso, estamos en una situación de riesgo. Casi deberÃamos desayunarnos cada dÃa preguntándonos: ¿Qué aprendà ayer? ¿Cuáles son las caracterÃsticas personales que me hacen diferente, especial y valioso?
Le invito a imitar lo que hicieron los genios y los grandes personajes para capitalizar sus propias vidas, su gran empresa, su propio Yo Sociedad Anónima.
Piense, por ejemplo, en Gandhi, en Martin Lutero King, en Abraham Lincoln, en Einstein o, si lo prefiere, rememore a Richard Branson, creador de la emblemática Virgin, a Jack Welchs, como promotor del liderazgo e innovación en General Electric, a Percy Barnevik, de ABB, que realizó la mayor fusión empresarial de todos los tiempos, a George Bethune, como responsable de la mejora de resultados de Continental Airlines o al propio Michael Dell, que con dieciocho años fundó Dell Computers.
Todos ellos gestionaron sus vidas de forma singular: definieron qué querÃan conseguir, tuvieron una actitud mental positiva, poseÃan un alto autoconocimiento, fueron proactivos y provocaron los acontecimientos, cultivaron su propia motivación, trabajaron su voluntad y dieron significado a su trabajo.
Aunque no deseemos ser tan famosos o no podamos ser unos genios, hay cosas en que deberÃamos imitarles, porque debemos ser conscientes de que nuestra mejor empresa es nuestra propia vida. Este es nuestro más preciado tesoro y estamos obligados a capitalizarlo a base de invertir en el enriquecimiento de nuestra aptitud y en la educación esmerada de nuestra actitud.
Para disfrutar de una vida plena de oportunidades, en la que poder elegir, le propongo gestionarse a sà mismo como si fuera una empresa. Nuestra vida está conformada por las elecciones que hacemos más que por las circunstancias que nos rodean. Muchas personas no llevan una vida grande porque se conforman con llevar una buena vida. Que sea una cosa u otra depende fundamentalmente de nosotros mismos, de nuestro Yo Sociedad Anónima.