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24-09-2005

Cómo medir los conocimientos

Una de las claves del éxito de los cursos de formación online está en saber cuáles han sido los resultados obtenidos y en qué medida los alumnos han mejorado sus conocimientos, aptitudes y competencias. El mercado ofrece distintas soluciones, siendo los tests de evaluación las más comunes.

A. Colmenarejo / Madrid.

Parece que en la batalla que libran la formación online y presencial, esta última es la que sigue llevándose el gato al agua. Sin embargo, según los expertos, en los últimos tres meses se ha producido un incremento de las ventas del e-learning, siendo el sector financiero el que más invierte.

Una de las claves del éxito de este tipo de formación está en los resultados que de ella se obtienen. Pero, ¿cómo se miden estos resultados? ¿Existen herramientas concretas para saber si un curso online ha sido o no productivo?
La metodología más conocida en el mercado fue desarrollada hace cincuenta años por el norteamericano Kirk Patrick y comprende cuatro niveles, según Joaquín Fernández, director de la unidad de e-learning de Epise, firma de diseño e implantación de soluciones formativas y estrategias de desarrollo. "El primer nivel consiste en saber si el usuario está satisfecho, un modelo reactivo por el que se entrega un cuestionario a los participantes. Las preguntas suelen estar pactadas entre el cliente y la empresa de formación. Es una respuesta a golpe de corazón y por eso los alumnos suelen dar una buena valoración", explica Fernández.

El segundo nivel tiene como objetivo medir lo que ha aprendido el usuario: "Evaluamos si han mejorado las aptitudes y competencias a través de un examen antes y después del curso. Además, si se trata de un curso de atención al cliente, enviamos a nuestros profesionales al puesto de trabajo para que hagan de observadores de esa mejora de las aptitudes".

El tercer nivel es la traslación al trabajo de los conocimientos adquiridos, "una tarea directamente relacionada con el jefe"; el cuarto nivel, el más difícil, "es ver cómo se ha traducido la formación en beneficios para la entidad". Según Fernández, los niveles uno y dos son los más utilizados porque "son los más baratos y sencillos".

Otra de las herramientas básicas para conocer los progresos de los participantes en un curso de formación online es una plataforma que registra todos sus movimientos: "En ella queda registrado el número de veces que ha accedido a los contenidos, los tiempos de conexión, los ejercicios que realiza, etcétera. El control sobre el alumno es muy alto, es como un gran hermano", afirma Aurelio Ladrón de Guevara, responsable de recursos pedagógicos del Grupo Doxa, empresa de consultoría, gestión e impartición de formación continua.
La clave está en crear una metodología atractiva y útil de forma que "el alumno tenga autodisciplina para terminar el curso", dice Yolanda González, directora de consultoría de la firma especializada en soluciones e-learning Avanzo.

"Para asegurar unos buenos resultados, realizamos un test inicial que permite a los tutores saber cuáles son los conocimiento del alumno y diseñar un plan formativo a medida y personalizado. Con esto ya tenemos medio camino andado. Con los tests finales comprobamos lo aprendido, se repasan los conocimientos y sabemos si el curso ha servido para algo o no".

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