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15-10-2005

Notario: El responsable de la seguridad jurídica

Los notarios son licenciados en Derecho con una formación jurídica contrastada y responsables de proporcionar al ciudadano seguridad juridica.

A. Colmenarejo / Madrid.

El notario es un profesional especialista en Derecho privado y un funcionario público cuya misión consiste en proporcionar a los ciudadanos la seguridad jurídica que promete la Constitución (artículo 9) en el ámbito del tráfico jurídico extrajudicial. Tiene una formación contrastada en este campo y es seleccionado mediante unas rigurosas oposiciones. Los notarios españoles, unos tres mil, están repartidos geográficamente por todo el territorio nacional y organizados por colegios que, a su vez, están coordinados por el Consejo General del Notariado, que depende del Ministerio de Justicia.

El notario debe comprobar que los negocios que quieren llevar a cabo las partes reúnen los requisitos exigidos por el ordenamiento jurídico. Su función no es tanto facilitar la resolución y ejecución de un pleito sino evitar que dicho pleito se produzca.

Juan Bolás, ex presidente del Consejo General del Notariado y fundador de la Academia Matritense del Notariado de Madrid, afirma que "cualquier ciudadano de la Unión Europea, licenciado en Derecho, sin antecedentes penales y que supere las oposiciones puede ejercer como notario en nuestro país". Para Bolás este profesional es un documentador: "Asume la responsabilidad de que el documento se adecúe a la legalidad". Rechaza la idea de que se trate de una profesión cómoda y rentable: "Puedes convertirte en un firmón o profundizar en el documento de modo que lo que firmas sea el resultado de haber hablado con las partes, los abogados, etcétera".

El nivel de dificultad de estas oposiciones equivale a las de registrador, si se tiene en cuenta el contenido de los tema. Bolás afirma que las de juez "también son muy difíciles, aunque el contenido de los temas es más elemental y el programa es más amplio, ya que se incluyen temas de Derecho penal, procesal, mercantil, etcétera. En cuanto a los abogados del Estado, el contenido es menor pero hay que tener un dominio absoluto del Derecho adminstratrivo".

El opositor aspira a "tener un estatus jurídico en una profesión de prestigio. Es lo más parecido al Tour de Francia: no hace falta ser el mejor en montaña, ni el mejor sprinter. Hay que tener cadencia, ritmo, constancia y capacidad de sacrificio para estar entre los mejores durante toda la vuelta. No hace falta estudiar dieciocho horas al día, pero no basta con dedicarle sólo ocho", dice Bolás.

Se trata de unas oposiciones en las que hay que invertir cuatro años de estudio, "sólo los elegidos por los dioses tardan menos", explica Bolás. Algunos creen que "estos exámenes son una barrera de entrada pero cuando apruebas te das cuenta de todo lo que no aprendiste en la carrera. Son años esenciales para profundizar". Después deben superarse dos pruebas orales y dos escritas "con los códigos y las leyes en la mano, porque no se trata de memorizar sino de discurrir", destaca Bolás.

Todos los casos en los que es necesaria la actuación del notario
Son muchos los ejemplos en losque es necesaria la actuación de un notario: adquirir una vivienda, normalmente con préstamo hipotecario; casarse e informarsede cuál es el régimen de bienesen el matrimonio; cuando se ha pedido un préstamo personal; si se ha puesto de acuerdo con otros amigos y va a emprender un negocio creando una sociedad; firma de un documento en otra ciudad a la que uno no puede desplazarse; hay goteras en casa y quiere reclamar los gastos a la compañía de seguros, etcétera.

Los fallecimientos y las consiguientes herencias son también uno delos campos típicos de la actuación notarial. Desde el testamento, por el que uno determina quién quiere que sea su heredero, hasta la forma de distribuir la herencia cuando el fallecimiento ya se ha producido. Si se decide que por el momento no conviene o no se quiere hacer lo que se proyectaba, el notario no cobra por esa consulta. Si, debidamente informado, se lleva a cabo lo pensado, el notario redacta el documento y lo ajusta a la legislación vigente. Lo autoriza con todas las formalidades necesariasy entrega una copia auténtica para que sirva de título indiscutible en cualquier sitio que se presente.Es entonces cuando cobra sus honorarios, establecidos por el Gobierno mediante un real decreto que aprueba el arancel notarial.

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