

26-04-2006
Los procuradores están ligados a la resolución de un pleito, desde la primera demanda a la sentencia. El abogado, el cliente y la Administración de Justicia son sus interlocutores.
Montserrat Mateos / Madrid.
Para Roberto Granizo, secretario general del Colegio de Procuradores de Madrid, el ejercicio de la profesión supone un cincuenta por ciento de relaciones públicas y el resto de trabajo. Pueden acceder a procuradores los licenciados en Derecho que, previo pago de las tasas correspondientes, obtengan la colegiación -seis mil euros en el caso del colegio de la capital, que aglutina 1.700 procuradores-."El nuevo colegiado puede ejercer el dÃa después de jurar su cargo en la sala de gobierno del Tribunal Superior de Justicia. Los que no cuentan con un despacho familiar tienen que crear su propia red de contactos para ofrecer sus servicios", explica Granizo.
La procuradurÃa es una profesión liberal, regulada en la Ley Orgánica del Poder Judicial, Ley de Enjuiciamiento Civil y en el Estatuto General de Procuradores de España -RD 1281/2002 de 5 de diciembre-. El procurador ostenta la representación procesal de los ciudadanos y entidades jurÃdicas en todo tipo de procedimiento. En la Administración de Justicia representa al cliente y colabora con el abogado en todos los trámites procesales. "Desde la primera demanda, seguimiento del caso, hasta que se dicta sentencia. Luego nos ocupamos de que se ejecute", matiza Andrés Taberné, decano del Colegio de Procuradores de Guadalajara.
Del juzgado a la oficina
La presencia del procurador es habitual en la sala de notificaciones de los juzgados, donde acude en busca de la documentación que va generando cada uno de los pleitos que lleven en su territorio, establecido por su colegio. Es decir, el que se colegie en Barcelona -tres mil euros de tasas-, sólo está facultado para llevar los casos que se produzcan en el partido judicial correspondiente a la Ciudad Condal. "La territorialidad tiene su parte lógica.
El procurador debe acudir a diario a los juzgados para seguir el curso de las notificaciones y estar presente en los juicios. Es imposible hacerlo a distancia. El abogado, por ejemplo, puede trabajar en toda España, ya que en el sitio que radica el caso tiene un procurador que le lleva el caso in situ", señala Taberné.
Para ejercer en cualquier otro partido judicial debe colegiarse en el mismo y darse de baja en el anterior. AsÃmismo, su retribución está regulada por arancel, unas cantidades tasadas cuyo importe se establece por Real Decreto -RD 1.373/2003 de 7 de noviembre-. "Podemos actuar en procedimientos civiles, penales, contencioso administrativos, eclesiásticos o laborales y en todas las instancias judiciales", dice Jordi Navarro, vicedecano del Colegio de Procuradores de Barcelona.
Cara y cruz de la profesión
Responsabilidad y constancia son las cualidades que señala Navarro como básicas para desempeñar esta profesión: "Hay que estar encima de los asuntos y tener un poco de psic0logÃa para tratar al cliente, al abogado y al funcionario de la administración. Además, hay que trabajar al dÃa y no dejar nada para mañana". "Es una profesión vocacional que implica mucha dedicación, no se puede cumplir un horario", añade Granizo.
"Somos el trabajo diario que no se ve", apunta Taberné. Éste es uno de los puntos negativos que sufren los procuradores que, según Granizo, se está paliando gracias al Libro Blanco de la Justicia y la nueva Ley de Enjuiciamiento civil, que recoge la figura como "clave para promover la agilidad de la justicia, un reconocimiento público de la profesión que nos favorece a todos". Para aumentar este reconocimiento, Navarro hace una demanda: "Nos gustarÃa tener más competencias en la ejecución de la sentencia".
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