

30-04-2005
Mecánica, Matemáticas y Física son la áreas que predominan en la Ingeniería Aeronáutica, una carrera muy dura pero con un aliciente: desempleo cero entre sus titulados.
Diseñan, construyen,
investigan y gestionan en el sector aeronáutico. Sin
mucho margen para el error, se puede decir que gracias a los
ingenieros de esta rama los aviones vuelan, son más
veloces y los aeropuertos funcionan. "Este profesional
cuenta con todo tipo de atribuciones de apoyo al avión,
desde su diseño y construcción hasta el conjunto
de competencias aeroportuarias. De hecho, son ellos los que
firman que un aeropuerto es apto para su
funcionamiento", explica José Luis
Montañés, director de la Escuela Técnica
Superior de Ingenieros Aeronáuticos de la Universidad
Politécnica de Madrid (UPM).
¿Paro? Cero. Nos hallamos ante la
rama de la ingeniería más versátil. Su
carácter generalista hace que la verdadera
especialización de este profesional llegue con su
incorporación al mercado laboral, donde ahora llueven
las ofertas. Las salidas laborales se encuentran en la
industria aeronáutica, mantenimiento de equipos y
sistemas, infraestructuras aeroportuarias, control de
tráfico aéreo, servicios y asistencia en tierra
(handling), investigación y consultoría.
La actividad de esta última
está creciendo en los últimos años, impulsada
por la ampliación y creación de aeropuertos en
España. "Hemos aumentado nuestra plantilla de
treinta a setenta empleados en los dos últimos
años", dice Ignacio Núñez, director de
operaciones de Polar Consultores, firma que se dedica al
asesoramiento en la definición y pruebas de control de
tráfico aéreo.
Según el
Colegio Oficial de Ingenieros Aeronáuticos de
España existen tres mil titulados en el mercado. Cada
año unos trescientos acceden a esta titulación,
insuficiente para cubrir la demanda. Sin embargo, el hecho
de que sea una de las titulaciones con la nota de acceso
más alta en la UPM (7,5) y su complejidad minan los
deseos de muchos jóvenes. "El dominio de las
matemáticas y la física es básico. Es una
carrera muy dura. Para superar las sesenta asignaturas,
distribuidas en cinco cursos, la media de permanencia en la
Escuela ronda los siete años. Unos veinte jóvenes
consiguen el título cada curso", señala
Montañés.
Ana Álvarez se
licenció en 1999, año en que se incorporó a
EADS Casa, donde trabaja en la dirección comercial.
"La dureza de la carrera es excesiva, requiere mucho
esfuerzo y ser muy perseverante", asegura. Al igual que
otros colegas titulados, opina que el plan de estudios
adolece de mucha carga teórica en perjuicio de los
contenidos sobre gestión. Abel Jiménez, jefe de
interfaz técnica en ITP, señala que "la
comunicación y la expresión son áreas que hay
que explotar en esta profesión y no se aprenden en la
carrera, sino en el día a día. Sin embargo, se
compensa con una amplia carga técnica, que permite que
seamos competitivos en el extranjero".
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