Los 10 mandamientos para no equivocarse en la carrera profesional

Publicado el 28-04-2010 por E&E. Madrid

La eficacia personal y la de las empresas dependen en buena medida de las decisiones que se toman. En situaciones de incertidumbre como la actual, un proceso adecuado de toma de decisiones es especialmente relevante. Adecco y el IESE presentan un decálogo para acertar.

Adecco Professional ha reunido a 120 directivos en la conferencia ¿He tomado la decisión correcta? en la que los profesores de la escuela de negocios IESE, Pablo Maella y Miguel Ángel Ariño, presentaron los 10 principios fundamentales para la toma de decisiones.

Decidir es elegir y elegir es renunciar, y por supuesto, a la decisión va unida la posibilidad del error. Por eso a veces nos cuesta decidir y acabamos no decidiendo. Sin embargo, en ocasiones el miedo a equivocarnos nos lleva a no tomar decisiones, pero eso tiene sus consecuencias: además de renunciar a tener éxito, porque el éxito muchas veces es fruto del fracaso, también genera un círculo vicioso ya que la indecisión genera más indecisión.
De ahí la paradoja: no se puede no tomar decisiones. Hacerlo es ya haber decidido, entregando el control de nuestra vida a los demás y/o a las circunstancias.

Según los profesores Maella y Ariño, la toma de decisiones es un hábito que estimulamos con la práctica y que sin ella se anquilosa. Pero la práctica por sí sola no es suficiente. Se aprende a decidir cuando se interiorizan unos principios básicos, ya que posibilita que podamos ir mejorando con independencia de los resultados de nuestras decisiones.

Estos 10 principios básicos se resumen en el siguiente Decálogo de toma de decisiones:

1. Preocúpate por decidir bien más que por acertar: es habitual tener un injustificado sentimiento de responsabilidad, el cual nos lleva a pensar que si hacemos las cosas bien todo saldrá como estaba previsto. Pero en una decisión concreta podemos haber decidido bien y obtener malos resultados (y viceversa). El factor suerte también interviene.

2. Identifica claramente tus objetivos: si no sabemos dónde vamos difícilmente llegaremos. Es fundamental plantearnos ¿qué quiero/necesito conseguir? Saber dónde vamos nos permite actuar en función de nuestros objetivos, en vez de reaccionar ante lo que acontece.

3. Planteamientos realistas: el marco de referencia condiciona nuestro curso de acción. Es imprescindible que nuestros planteamientos puedan desarrollarse en la realidad.

4. No te autoengañes, es muy fácil hacerlo: cuando tomamos una decisión solemos buscar razones que avalan nuestra alternativa y no consideramos las razones que la cuestionan. Este problema se acrecienta cuando nos rodeamos de gente que piensa como nosotros, por eso, cuanto más heterogéneo sea el equipo directivo mejores serán las tomas de decisiones.

5. Atiende sólo a la información relevante: esta información es aquella que reduce la incertidumbre a la hora de tomar una decisión y que su coste es inferior al beneficio que aporta. Sin embargo, a veces utilizamos otra información que no es la relevante y nos lleva a tomar malas decisiones.

6. Reconoce la incertidumbre y gestiónala: tenemos miedo a la incertidumbre y no sabemos manejarnos en ella. Por eso, es fundamental aceptarla, plantear varios escenarios y hacer planes contingentes para cada escenario. En general, no aceptamos la incertidumbre de los grandes proyectos, prueba de ello es que el 65% de los procesos de fusión no funciona y la mayoría de los proyectos emprendedores no tienen éxito, y es que infravaloramos las consecuencias futuras dando mucho peso al presente.

7. Sé creativo y genera alternativas: solemos pensar que la primera alternativa es la buena, pero no hay ninguna razón para afirmar que ante un problema ésa sea la mejor.En realidad, a más alternativas, en principio, mayor calidad de las decisiones. En cambio, si sólo tienes una alternativa no eliges, sólo decides lo que puedes.

8. Consecuencias de las decisiones: juzgamos muchas veces nuestras decisiones por lo eficaces que son, pero las decisiones tienen otro tipo de consecuencias.

9. Lo que decidas, ponlo en práctica: a la decisión le tiene que seguir la acción, ya que ninguna decisión es buena hasta que se aplica. Un criterio a la hora de tomar una decisión es su aplicabilidad: gastar tiempo en tomar una decisión puede ser un ejercicio inútil si luego no se va a poder poner en práctica. Para ello, la voluntad es fundamental.

10. Sé consciente de que no todo es racionalidad: el último punto nos hace tener en cuenta que también las personas tenemos sentimientos y que éstos influyen en la toma de decisiones.

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