Gestión de personas

San Valentín, mejor fuera de la oficina

Publicado el 11-02-2010 por E&E. Madrid.

Los trabajadores están menos predispuestos a mantener relaciones personales en el trabajo, en especial con su jefe. Según un estudio de Randstad también disminuye el porcentaje de aquellos que mantendrían una relación con un compañero de trabajo.

¿Deberían estar las relaciones personales en el trabajo reguladas por las empresas? Las últimas tendencias en recursos humanos indican que las empresas interfieren cada vez menos en las relaciones interpersonales de sus empleados. De hecho, según el informe de Randstad 'The World of Work', los trabajadores buscan jefes cercanos, pero respetuosos, por lo que mantenerse al margen de su intimidad es un factor valorado y deseado por los trabajadores.

Randstad ha realizado un año más una encuesta para conocer la opinión de los trabajadores sobre las relaciones sentimentales en el trabajo. ¿Mantendrías una relación sentimental con un compañero de trabajo? Ante esta pregunta, un 43% de consultados afirma un rotundo 'Sí'. Un porcentaje que asciende hasta el 53% si se tienen en cuenta a aquellas personas que tendrían una relación sentimental con un compañero, siempre y cuando éste no fuera su jefe (un 10%).

Este porcentaje, sin embargo, es algo más bajo que en 2009, cuando un 50% de encuestados afirmaba que tendría una relación sentimental con un compañero/a de trabajo o jefe y un 6% lo haría mientras no fuera con un compañero superior en la rama jerárquica.

Regulación laboral
En España las relaciones sentimentales en el trabajo no están reguladas por ley y lo máximo que se puede encontrar son pronunciamientos judiciales sobre prácticas empresariales (generalmente vinculadas con acoso laboral). En general, se trata de regular la posible vulneración del derecho a la intimidad y la protección del trabajador en caso de acoso o de diferencia de trato derivado de un conflicto de intereses. Sin embargo, la organización debe evitar la intromisión en la esfera privada de las personas y, como máximo, elaborar códigos de conducta que sirvan para proteger a la empresa y al propio trabajador de posibles situaciones que empeoren la relación laboral.

Hay otros países que ya han dado un paso a este respecto, como es el caso de Estados Unidos, donde es habitual que las compañías hagan firmar a sus empleados 'contratos de amor': Este documento se utiliza para informar a la empresa de que dos de sus miembros mantienen una relación consentida y mutua. Es un mecanismo que utiliza la compañía para protegerse ante las posibles consecuencias de estas relaciones en el trabajo y que evita las posibles denuncias por acoso laboral.

Durante mucho tiempo, las relaciones personales entre compañeros han estado mal vistas en muchas compañías, una tendencia que, sin embargo, empieza a desaparecer. De hecho, el estado civil de los empleados empieza a desestimarse a la hora de valorar un puesto de trabajo y ha comenzado a ser una pregunta olvidada en los procesos de selección.

Intimidad
Aunque las relaciones personales estén en un segundo plano para la empresa, la recomendación general es que los trabajadores cuiden su intimidad en el entorno laboral. La regla de oro es separar la parte profesional de la personal, intentando separar los problemas que se puedan originar en uno y otro ámbito.

Hasta un 10% de encuestados reconocían que mantendrían una relación sentimental con un compañero, siempre y cuando éste no fuese su jefe. Y es que, una parte negativa de las relaciones personales es que pueden surgir problemas con otros compañeros de trabajo, ya que pueden darse situaciones de falta de objetividad o favoritismo en la toma de decisiones.

A pesar de estos datos, las relaciones personales en el trabajo no siempre tienen que ser negativas y en muchos casos van asociadas a un aumento de productividad en el puesto de trabajo, debido a un incremento de energía y confianza.

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