
Publicado el 29-01-2010 por Quique Rodríguez. Madrid
Este curso se ha frenado el descenso de universitarios en nuestras facultades. ¿Qué ha cambiado? La natalidad no aumenta y los inmigrantes aún llegan a cuentagotas... ¿El motivo? Una vez más, la crisis económica.
Las aulas universitarias de nuestro país tienen cada año más pupitres vacíos. Sólo un dato: en la última década los estudios de primer y segundo ciclo –antiguas licenciaturas y diplomaturas y actuales titulaciones de grado, sin tener en cuenta los posgrados– han perdido más de 200.000 alumnos y muchas carreras no completan el número de plazas ofertadas.
Sin embargo, parece que algo está cambiando en el presente curso académico. Según una reciente publicación del Instituto Nacional de Estadística, el pasado año creció el número de estudiantes que se inscribieron en las pruebas de acceso a la Universidad. Es la primera vez en los últimos quince años que aumentan los aspirantes a universitarios en los exámenes de Selectividad.
Aunque este incremento ha sido sólo del 5,6% en términos porcentuales, ¿supone el fin de un ciclo? ¿Estamos ante un cambio de tendencia demográfica? ¿Aliviará esta mayor demanda de estudios universitarios el déficit de determinados titulados y perfiles que registra el mercado laboral desde hace años? De hecho, los datos provisionales del Ministerio de Educación para este curso señalan que las universidades privadas sumarán unos 4.000 alumnos más. Y será la primera vez en muchos años que numerosas facultades públicas incrementan su número de estudiantes.
"Hay una contención progresiva de la caída del número de alumnos, que no está relacionada con las tasas de natalidad de nuestro país, sino que puede responder a otros factores. El principal es que en situaciones de crisis económica, ante la mayor dificultad de acceso al mercado laboral, hay más personas que deciden seguir estudiando", explica el director del servicio de orientación de la Universidad Francisco de Vitoria, Rafael Monjo.
Un análisis con el que coincide Francisco Michavila, director de la Cátedra Unesco de Gestión y Política Universitaria de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM). "El factor que más ha influido en este repunte de estudiantes es la crisis económica, por la dificultad de encontrar empleo, la mayor competitividad para insertarse en el mercado de trabajo y la necesidad de estar mejor formado. Hay personas que habían abandonado la Universidad y ahora están volviendo, algo especialmente significativo entre los chicos, cuando durante los últimos años la proporción de mujeres aumentaba sin parar".
Déficit de técnicos
Muchos expertos en temas demográficos y del mercado laboral alertan desde hace años sobre el déficit de determinados perfiles, como los técnicos, los científicos y los sanitarios, que se registra en nuestro país desde hace años. Una situación que ha sido aliviada por el descenso brusco de la oferta de empleo, pero que muchos creen que seguirá produciéndose en el futuro.
Algunos responsables dentro del sistema universitario español siempre han creído que el importantísimo descenso del número de estudiantes de educación superior se vería compensado tarde o temprano por la inmigración, como ya ha ocurrido en los niveles educativos inferiores.
El ligero cambio de tendencia detectado este curso, ¿responde a este motivo? ¿Se están incorporando ya los inmigrantes a las facultades españolas? Rafael Monjo, de la Francisco de Vitoria, cree que "sin duda, si hay un elemento que está ayudando al sostenimiento económico de España, ése es la inmigración. Pero ésta no es la causa del repunte del número de estudiantes. Estos jóvenes aún no llegan a las universidades privadas y a las públicas, aunque cada vez se incorporan más, sobre todo los procedentes de Europa del Este, aún no lo hacen en gran medida. Algo que sí sucederá dentro de diez o quince años", asegura Monjo.
Por su parte, Michavila, de la Politécnica de Madrid, coincide en que "los inmigrantes todavía tienen una influencia reducida. Su incorporación a los estudios universitarios llevará más años".
Alfonso Jiménez, socio director de la consultora de recursos humanos Peoplematters, estudia desde hace tiempo la incidencia del factor demográfico sobre el mercado laboral español. Este analista explica que "si no se modifican las políticas de captación de universitarios y atendemos sólo a los datos de natalidad de nuestros compatriotas, el número de estudiantes seguirá cayendo hasta el año 2015".
No obstante, Jiménez considera que algunas dinámicas compensarán en gran medida este descenso: la progresiva incorporación de hijos de inmigrantes y la llegada de estudiantes internacionales, porque España es el primer destino de becarios Erasmus, recibiendo cada curso unos 25.000 extranjeros, además de los procedentes de otros programas de intercambio y de la estrategia de muchas universidades de nuestro país, que han comenzado a captar alumnos en otros países.
Fuga de cerebros
José Manuel Casado, presidente de 2C, una nueva firma de consultoría especializada en estrategia de recursos humanos, organización y gestión del cambio, cree que "España no está haciendo lo suficiente para posicionarse internacionalmente como un país atractivo para realizar los estudios universitarios. Además, nuestros mejores jóvenes, sobre todo en algunos campos, como los más relacionados con la investigación, se marchan al extranjero, especialmente a países anglosajones".
Michavila también cree que "los Erasmus suponen un porcentaje muy pequeño sobre el total de estudiantes. Una de las claves de la política universitaria española debería ser la internacionalización, ahora que vamos hacia un marco europeo. En las titulaciones de grado va a ser pequeña la capacidad de atraer alumnos de fuera, aunque esto será más factible a medida que se desarrollen los títulos de posgrado". Michavila apunta otras fuentes de captación de nuevos alumnos, como las crecientes universidades para mayores y la mayor oferta cada año de estudios semipresenciales y online dirigidos a profesionales en activo.
En lo que sí parecen coincidir todos los expertos es en que la llegada de los inmigrantes a la Universidad y la posibilidad de atraer más estudiantes de otros países en el marco del espacio Europeo de Educación Superior, no va a compensar la escasez de talento, especialmente en determinadas disciplinas. "Tenemos titulados poco productivos y competitivos, de carreras que no presentan demasiadas salidas profesionales. Seguirá habiendo déficit de titulados de Ciencias: ingenieros, matemáticos, químicos. Y seguirán escaseando los jóvenes que denominamos con talento, con una preparación excelente. Las empresas nos seguiremos pegando por ese reducido grupo", augura José Manuel Casado. Monjo, de la Francisco de Vitoria, recalca también que "los jóvenes brillantes y muy bien formados seguirán siendo insuficientes. En algunos campos, los mejores universitarios españoles siguen teniendo como referente destinos en el extranjero".
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