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Publicado el 30-06-2009 por Aurora Peralta. Madrid.
Los miembros de la Casa de Austria son un claro ejemplo de los distintos tipos de gestores que se pueden encontrar en el mundo empresarial. Desde un directivo imlicado como Carlos I, a un gerente ávido de asumir responsabilidades como Felipe II o Felipe IV que tuvo que enfrentarse a la crisis.
CARLOS I Un directivo implicado
En su Imperio nunca se ponía el Sol. Era un directivo cuya presencia se notaba en cada uno de sus territorios ya que se desplazaba por sus dominios para involucrarse directa y personalmente en los asuntos del lugar, aunque por razones técnicas nunca pudo conocer el Nuevo Continente. Debido a lo extenso de su Imperio, necesitó que personas de su confianza se encargaran de administrar ciertas partes. Por ejemplo su tía Margarita de Austria gobernó los Países Bajos en su ausencia.
FELIPE II La necesidad de asumir responsabilidades
Un ejecutivo que tuvo que asumir responsabilidades desde muy temprana edad. Su particular manera de gestionar la empresa familiar fue sometiéndola a una meticulosa, poderosa y regulada administración. Decidió que el Reino de Castilla fuera la base de sus negocios y desde allí dirigía los destinos de sus súbditos de todo el Imperio. Cada acontecimiento le era comunicado con puntualidad a pesar de las grandes distancias y los medios rudimentarios de comunicación de la época.
FELIPE III La virtud de delegar
Este dirigente sustituyó a todas las personas de confianza de su padre por sus propios colaboradores. Siguió manteniendo la base del Imperio en Castilla, pero rechazó tener que intervenir en cada asunto del Reino, por lo que delegó la responsabilidad de administrar sus territorios al Duque de Lerma, el primer valido de la Casa de Austria. También cambió el modelo de austeridad de su antecesor, organizando ceremoniales muy costosos y se creó una imagen de directivo inaccesible.
FELIPE IV Enfrentarse a una crisis
Este directivo se encontró con unas finanzas dañadas y con nuevos conflictos que se añadían a los que habían tenido que gestionar sus antecesores. Mantuvo la línea de los nombramientos de validos para administrar sus dominios. Sin embargo, decisiones erróneas de sus subordinados, que no tuvieron en cuenta la forma en que se venía manejando la gran empresa familiar, acabó por llevarlo a una crisis, entre cuyos efectos destacaron los levantamientos de Cataluña y Portugal.
CARLOS II Las carencias de un ejecutivo
Fue un directivo sólo en apariencia. Su precaria salud y el poco esmero en su educación fueron los responsables de que no estuviera preparado para afrontar las responsabilidades de su cargo. En realidad, la dirección de la empresa fue ocupada por una Junta, presidida primero por su madre, Mariana de Austria, y posteriormente por Juan José de Austria, hijo natural de Felipe IV. Murió sin herederos, por lo que, tras la Guerra de Sucesión, otra familia, los Borbón, tomó el control de la compañía.
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