
Antonio Ortega Parra
Publicado el 30-06-2009 por Aurora Peralta. Madrid.
La sucesión en las empresas familiares es una de las claves para su supervivencia. Antonio Ortega Parra ha presentado una original obra de 'management' en la que analiza cómo se gestionaba la primera multinacional de la historia: La Casa de los Austrias.
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Si miramos a nuestro pasado encontraremos que una de las primeras familias que se enfrentó al dilema de administrar una gran herencia empresarial fue la Casa de Austria. La manera de gobernar los territorios europeos y de ultramar convierten a esta dinastía en la primera multinacional de la historia. En ella podemos encontrar los elementos que hacen de una compañía un éxito o un fracaso, pasando por todas las fases de una empresa: su fundación (los Reyes Católicos pusieron la primera piedra); el crecimiento dinámico (con Carlos I de España y V de Alemania); la madurez (Felipe II) y el declive (Felipe III y Felipe IV). Carlos II, el Hechizado, no pudo tener hijos y con él terminó la dinastía Habsburgo.
En La Casa de Austria. Un modelo para la gestión empresarial, Antonio Ortega Parra analiza un ejemplo pionero de empresa familiar, con sus mismos problemas y necesidades. Una parte fundamental para el éxito del negocio como es el liderazgo no siempre recayó en las personas más aptas. Si bien Carlos V y Felipe II cumplían con los requisitos de competencia –conocimiento profundo de la empresa, compromiso, dedicación al proyecto y honestidad–, sus sucesores (Felipe III, Felipe IV y Carlos II) no contaban con estas cualidades.
La sucesión es un tema en el que se detiene el autor. El llamado a ocupar el trono era el primogénito del Rey, al que se educaba para ello. En las empresas familiares los factores que se toman en cuenta para la designación de un nuevo directivo no sólo están relacionados con elementos objetivos, como la educación y formación, sino también con factores subjetivos como los sentimientos y la necesidad que en un momento dado tenga un miembro del clan. Es decir, muchas veces un puesto es ocupado por el familiar que se encuentra en dificultades económicas, aunque su capacitación no sea la adecuada para afrontar los retos de su trabajo, señala el autor.
La educación de los futuros directivos debe estar orientada a satisfacer las necesidades de la empresa y, una vez más, los Austrias fueron precursores. Los herederos tuvieron una esmerada educación, que pasaba por hablar varias lenguas e implicarse poco a poco en los asuntos del Reino. En las compañías modernas, el director se encarga de guiar y familiarizar a sus hijos o parientes en el funcionamiento de la empresa, con el objetivo de prepararles para asumir su cargo, como hizo Carlos I, que organizó personalmente los estudios de su primogénito.
No siempre esto asegura una victoria. Felipe II intentó instruir a su hijo Carlos, sin embargo, los problemas en su conducta le llevaron a retirarle los derechos de sucesión para otorgárselos a Felipe III. Esta resolución no estuvo exenta de dificultades familiares. Las empresas de este tipo deben manejar estas situaciones con mucho cuidado porque cabe la posibilidad de que el problema familiar influya en el negocio y viceversa. Ortega Parra sostiene que, llegados a esta tensa situación, se debe buscar la ayuda de un tercero con autoridad moral sobre el resto de la familia, para que las decisiones sean en beneficio de la empresa. Esto no es nuevo, la primera multinacional de la historia utilizó este recurso con Doña María de Austria, hermana de Carlos V, que actuó como mediadora en la lucha por el título de Emperador que enfrentó al hermano del Rey, Don Fernando, y a su hijo Felipe II.
Las circunstancias bajo las que crece y se desarrolla la dinastía de los Austria, o de una empresa familiar, van cambiando con el tiempo y hay que estar preparado para incorporar nuevos negocios que serán el futuro de la compañía. En el caso del primer Habsburgo, Carlos V nunca supo valorar en su justa medida la importancia de los territorios del Nuevo Continente y dedicó sus esfuerzos a Europa, un "negocio de toda la vida", en cuyas luchas mermó las arcas reales.
Prepararse para los tiempos difíciles debe ser una constante en los negocios y quienes los dirigen. Sin embargo, un buen análisis de la situación no es garantía de éxito. Así, el Conde-Duque de Olivares, con la intención de unir todos los territorios bajo una fiscalidad única provocó la sublevación de Cataluña en 1640, la independencia de Portugal un año después, y que el Duque de Medina-Sidonia tratara de ser proclamado Rey en Andalucía.
La casa de Austria
Autor: Antonio Ortega Parra
Editorial: Prentice Hall
Páginas: 192
Precio: 21,50 euros
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