Publicado el 27-03-2009 por Montse Mateos y Tamara Vázquez. Madrid.
Se demandan directores financieros, de recursos humanos y comerciales, pero no son tantos como los que se quedan en paro. Por esta razón, si éstos quieren acceder a un empleo, tendrán que adaptarse al mercado y rebajar sus pretensiones retributivas hasta un 30%.
Un 20% de los contactos de su agenda de trabajo puede proporcionarle en una primera etapa el 80% de sus opciones de trabajo. Si se ha quedado en paro, aplicar esta máxima de Pareto puede servirle de consuelo.
Comentarlo con los amigos, headhunters o ex compañeros laborales también puede ser una alternativa aunque, en estos momentos, ninguna de estas opciones supone una garantía de éxito. Tanto es así que muchos de los directivos en paro que acometían la búsqueda con optimismo esperando encontrar algo a su medida en poco tiempo, ahora no sólo están dispuestos a cambiar de puesto y de sector, sino que aceptan también una rebaja de hasta el 30% de su sueldo, en algunos casos hasta el 40%. "Muchos de los ejecutivos son conscientes de que su sueldo estaba inflado y que ahora no pueden aspirar a tener una retribución ni siquiera similar a la que tenían en su anterior puesto", señala Plácido Fajardo, socio de la firma de cazatalentos Leaders Trust.
El desempleo ha llegado ya a todos los estratos de la organización. Sólo entre noviembre de 2008 y enero de este año, el Gobierno autorizó 3.810 expedientes de regulación de empleo (ERE) que han afectado a 140.924 trabajadores. Estos despidos colectivos allanan el camino para que las organizaciones prescindan de aquellos profesionales que ocupan altos cargos, disfrutan de salarios más elevados y cuentan con mayor antigüedad en la firma, ofreciéndoles una indemnización de tan sólo veinte días por año trabajado, con un máximo de doce mensualidades.
Pistas para acertar
En este escenario, las firmas que prestan servicios de recolocación o de outplacement –orientan a las empresas en la gestión de sus planes de reestructuración facilitando la reorientación laboral de los profesionales que van a quedarse sin empleo– han percibido un cambio en las pretensiones de los candidatos. Según confirma el último informe de recolocación elaborado por Adecco Human Capital Solutions, la mitad de los directivos que acceden a uno de sus programas está dispuesta a rebajar su anterior salario.
Como contrapartida, los autores de la investigación aseguran que, al contrario de lo que sucede en el resto de perfiles, la crisis está reduciendo el tiempo medio de recolocación de los altos cargos. "En períodos de recesión hay menos movilidad de directivos y, por tanto, menos competencia. Esto aumenta sus opciones de recolocación y reduce la duración de este proceso, que se estima en unos seis meses", explica Nekane Rodríguez, directora general de Creade-Lee Hetch Harrison España.
El mismo periodo de tiempo calculan los cazatalentos para conseguir una posición, en un momento en que no todos los sectores presentan las mismas oportunidades de empleo. Entre los más activos se encuentran el químico farmacéutico, consumo, consultoría estratégica, energía, industria y servicios informáticos. Y, si se trata de puestos, aquellos ejecutivos capacitados para desempeñar los cargos de director de recursos humanos, comercial, financiero y de consultoría estratégica lo tienen más fácil. Eso sí, se requiere a los mejores: aquellos que tengan más experiencia, conocimientos de idiomas, especialización en determinada área y, también, que sean capaces de cambiar de sector.
Álvaro Arias, socio de Neumann, señala que éste es el gran déficit de muchos directivos que se quedan en paro: "Tienen la mentalidad de que sólo pueden acceder a un empleo en el mismo sector y, a veces, no es así. Por ejemplo, los que proceden de banca pueden acceder al retail; los de consumo tienen oportunidades en consultoría; y aquellos que han trabajado en el sector del lujo pueden pasar a vender servicios de crucero".
Una excepción: el sector químico farmacéutico, que es muy exigente: "La elevada especialización y experiencia de estos perfiles supone un valor añadido que les hace más fácil encontrar un empleo en su mismo sector", explica Rodríguez. Carlos Llagostera, socio fundador de Transnational Talent, apunta que, en cualquier caso, recomienda al directivo "hacer una apuesta de futuro y, si el proyecto merece la pena, asumir el traslado. Los profesionales con un perfil global lo tienen más fácil".
Otra de las soluciones es el autoempleo que, según Rodríguez, es la salida laboral del 8% de los directivos que participan en un proceso de recolocación. De hecho, algunas organizaciones ya facilitan esta opción como alternativa al outplacement. Es la tendencia que también observa Antonio Delgado, socio de Towers Perrin: "Algunas empresas que deciden prescindir de determinadas áreas de negocio proponen apoyo a los ejecutivos afectados para crear una empresa que les preste servicio de forma externa, sin exclusividad. De esta manera, facilitan su salida laboral y les aseguran parte de los ingresos iniciales".
El coste de la recolocación
Maite Usón, directora asociada de management de MOA-BPI Group, advierte de que la situación económica está aumentando ligeramente las peticiones de directivos que recibe su firma, sobre todo en el caso de multinacionales y grandes empresas españolas. "Las funciones y adquisiciones, las reestructuraciones y las deslocalizaciones que afrontan estas compañías les obligan a efectuar múltiples cambios a nivel ejecutivo", apunta. El coste de cada recolocación dependerá de diferentes factores, como el tiempo durante el que se prolonga el servicio de outplacement, el ámbito de actuación, las garantías de recolocación, la logística necesaria –como despacho propio, secretaria, plaza de aparcamiento, etcétera–, la formación recibida, incluso del acompañamiento para la creación de un nuevo negocio.
En este sentido, Javier Cantera, presidente del grupo BLC, especifica que el modelo de financiación de su firma consta de dos supuestos: en el primero paga la empresa y, en el segundo, es el propio directivo quien sufraga el acompañamiento en su proceso de transición de carrera. "En el primer caso, el coste oscila entre 3.000 y 7.000 euros más bonus –equivalente a entre el 5% y el 12% de la retribución bruta anual del nuevo empleo–, según si la duración del proceso es de tres o seis meses; mientras que, en el segundo, el precio es de entre 2.000 y 5.500 euros más bonus, según el tiempo invertido en su recolocación", detalla.
Un traje a medida para la empresa
No son jóvenes, pero sí están sobradamente preparados para acometer un proceso empresarial. Son los interim management o ejecutivos interinos para posiciones de dirección general, dirección de operaciones, recursos humanos, etcétera, candidatos con sobrecualificación y amplia experiencia en procesos de transformación. Alfonso de Benito dirige Executive Interim Management (EIM), una organización internacional que se ocupa de intermediar en la búsqueda de oportunidades laborales para este tipo de perfiles. Asegura que en los últimos cinco meses ha incrementado el número de ejecutivos que acuden a su organización. "Hemos pasado de dos a tres personas por semana a diez. Sobre todo se ha notado un aumento de candidatos en Madrid y Barcelona", afirma De Benito, quien añade que muchos de los que piden asesoría desconocen que a través del 'interim' la empresa que contrata al ejecutivo busca resultados.
"La mayoría persigue un trabajo permanente, pero ésta no es la vía. Esta función está ligada a la consecución de resultados a corto plazo, un liderazgo complicado para profesionales que han desarrollado una misma función durante años. La arrogancia no es una buena base".
Por esta razón, De Benito señala que estos ejecutivos deben cumplir algunos requisitos para ejercer de directivos de alquiler: "Que en su trayectoria hayan trabajado en distintos proyectos, aunque sea en la misma compañía, con un equipo a su cargo y teniendo que gestionar unos recursos; que posean capacidad de análisis para detectar los problemas, desarrollar un plan de acción y ejecutarlo; y, por supuesto, que dominen el inglés. Esto último no suele suponer un problema, pero las dos primeras son indispensables".
Entre los perfiles que más demanda ahora el mercado para realizar funciones de 'interim', De Benito señala "el director general y financiero con capacidad para negociar con la banca y activo circulante, muy enfocado a los departamentos de operaciones".
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