Publicado el 01-10-2008 por Beatriz Elías / Madrid.
A pesar de la falta de relevo generacional y la amenaza de la desaparición que acusa la artesanía, las nuevas tecnologías salvan a los productos hechos a mano.
De mayor quiero ser sombrerero, o alfarero, o vidriero o...", es decir, artesano. Estas profesiones ya no suelen ser opción de futuro para los jóvenes y según la creencia popular, han pasado a formar parte de una lista de empleos en peligro de extinción asociados, muchas veces, al mundo rural.
"La percepción que se tiene es que estas actividades van a desaparecer, porque muchas de ellas están ligadas al entorno de los pueblos, aunque esto no siempre es así. Desaparecen porque los objetos que se producen están orientados a un servicio que ya no se utiliza, como los oficios de cestería o los afiladores, y porque no hay recursos para reconvertir estas actividades", explica Manuel González, presidente de la Organización de Artesanos de España. Una organización profesional que agrupa a 37 asociaciones de artesanos de ámbito autonómico, provincial, local o sectorial de prácticamente todas las regiones españolas, y a artesanos individuales, que representa a cerca de 2.000 talleres, que engloban las más diversas actividades (cantería, cerámica, cuero, joyería, restauración, textil...).
Supervivencia en Internet
Lejos de provocar el final de los oficios artesanales, Internet ha supuesto un empujón y un escaparate para este sector. A juicio de González, "las nuevas tecnologías son la salvación de la artesanía. Sin Internet, las pequeñas empresas estaban desahuciadas. Ahora se puede comercializar más productos y por todo el mundo".
De este modo, los artesanos han encontrado en esta herramienta un modo de darse a conocer y aumentar las ventas en sus negocios. "Internet es importante para competir en el mercado, es básico tener un catálogo de tus productos en la red y posicionarse rápidamente", explica Fernando Polo, director de márketing y operaciones de Domestika, empresa dedicada a proporcionar servicios de diseño web y márketing online para pymes y autónomos, modalidad empresarial que generalmente adoptan los artesanos. Además, las nuevas tecnologías modernizan a estos oficios basados en la tradición. "Internet orientará la vuelta a lo artesanal, permite el teletrabajo y desarrollarlo en otros entornos", afirma Polo.
Con estos cambios que está experimentando el mundo artesanal, los expertos auguran un buen futuro para los productos hechos a mano, cuya demanda estiman que no decaerá. "Puedo pronosticar que en los próximos años habrá un especial interés por lo artesanal. El futuro es la vuelta a la artesanía, porque la sociedad está cansada del mercado que ofrece productos iguales", explica Patricia Rosales, directora y analista de tendencias del Grupo ESME, que añade que "las empresas que sobrevivan en el tiempo serán las que apuesten por lo artesanal, por lo único".
Por su parte, el presidente de la Organización de Artesanos de España destaca que "estamos asistiendo a un cambio en estos oficios, se adaptan y reconvierten". También González considera que está naciendo un nuevo perfil de artesano: "En países donde ha habido una profusión de diseñadores y el mercado ya no los acepta, éstos, al final, se convierten en artesanos de sus propios diseños: producen sus objetos desde el principio hasta el final. Y esto puede ocurrir en España: estudiantes de Bellas Artes que acaban creando su empresa y siendo artesanos".
No obstante, uno de los mayores obstáculos a los que se enfrentan estos oficios es a la falta de relevo generacional. "Es necesaria una implicación, espíritu emprendedor y vocación. Ahora a los jóvenes les suelen interesar más las nuevas tecnologías, las profesiones ligadas a éstas y a la creatividad, pero con una proyección más mediática, como puede ser el diseño", expone González. Aunque para paliar este déficit, la formación en estos oficios puede resultar clave. "En España la oferta formativa es poca, está muy dispersa y es muy específica, por eso haría falta un programa sólido de formación profesional para estos oficios", expone González.
Trabajar con las manos
Pilar González Cid abrió su tienda de artesanía de cartón piedra en el madrileño barrio de Lavapiés hace 24 años. "Los vecinos de la zona decían que no duraría ni seis meses y llevo más de 20 años", afirma esta emprendedora, en cuyo establecimiento llamado 'Papelón Lavapiés', se puede encontrar plata de diseñadores españoles, juguetes antiguos, álbumes de fotos, cajas de música y en general, artesanía selecta. González Cid es consciente de los problemas que entraña esta profesión, como perder la tradición de este oficio: "Esta artesanía se puede perder porque no hay venta. Son productos muy bien hechos, que no tienen nada que ver con lo que viene de China. Cuesta trabajo hacerlos, son de calidad y por eso no se pueden vender a diez euros". Pero no por ello pierde la esperanza. Así, ha lanzado la página web de su negocio (www.papelonlavapies.com) para "darme a conocer, para que la gente vea mis productos y así, visite mi tienda". Esta estrategia también la ha seguido Pilar González Alcalde, que posee un taller en Granada que elabora piezas en taracea. "La página web (www.artegonzalez.com) es un portal de contacto con los clientes, además pretendemos aumentar las ventas porque la gente nos encuentra en Internet y los que han visitado nuestra tienda utilizan la página para comprar", explica esta empresaria. González Alcalde es la tercera generación de una familia de artesanos que ha mantenido la tradición de un trabajo que "es muy costoso, pero que nos gusta mucho".
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