Publicado el 24-04-2009 por Sandra Domínguez / Madrid.
Estar nervioso, criticar a las anteriores empresas en las que se haya trabajado o mentir son algunos de los puntos que el grupo de recursos humanos Randstad recopila es su decálogo de 'Actitudes no recomendables a la hora de enfrentarse a una entrevista de trabajo'.
Siempre es complicado afrontar una entrevista laboral y mucho más mantener la compostura. Muchas veces los nervios o la ansiedad por querer decir muchas cosas pueden arruinar una conversación que, aunque pudiera estar blindada por un gran currículo, pocas veces llegará a un contrato laboral, porque sí, para las empresas, el cara a cara es vital y el comportamiento y forma de actuar dice mucho del futuro empleado.
Para evitar llegar a estar situación, Randstad elabora su decálogo Actitudes no recomendables a la hora de enfrentarse a una entrevista de trabajo, para mantener la calma e, incluso, llegar a impresionar al responsable de recursos humanos y quién sabe si a conseguir el puesto de trabajo.
Así, éstas son las cosas que no se deben hacer en una entrevista:
- Ser negativo: mantener una visión positiva es vital, dejando a un lado las ideas pesimistas, expresando sólo aquello que se puede aportar a la compañía.
- Mostrar nerviosismo: es el mal más común en todos los entrevistados y muestra inseguridad o falta de madurez para el puesto al que se aspira. Por lo tanto, si se es propenso a ponerse nervioso lo mejor es llevar a cabo prácticas de relajación para que no afecten a las entrevistas laborales y que controlen el nivel de tensión.
- Criticar a anteriores empresas o compañeros: hablar mal de anteriores entidades o compañeros puede ser señal de que no eres una persona capaz de trabajar en equipo o de que eres un trabajador conflictivo.
- Evitar preguntas: lo mejor es contestar a todas las preguntas, así que habrá que estar preparado para responder preguntas estándar y estar atento al desarrollo de la entrevista para no perder el hilo de la misma. Ante todo hay que tener claros los argumentos y, si se duda algo, comunicarlo.
- Interrumpir: escuchar ante todo es una virtud, por lo que es esencial esperar a que el interlocutor termine de hablar para preguntar o plantear tus argumentos. La interrupción sólo mostrará impaciencia, señal de que no sabes escuchar, o falta de profesionalidad.
- Hablar más de la cuenta: mantener los principios del periodismo es la clave en una entrevista laboral y son la concisión, la claridad y, sobre todo, ser directo. Hay que evitar profundizar demasiado en los temas, ya que las entrevistas tienen un tiempo limitado.
- Mentir: muchos estudios revelan que es uno de los principales errores de los trabajadores. 'Engordar' el currículo con experiencia laboral, conocimientos o habilidades sólo crea falsas expectativas en la empresa entrevistadora, que a la larga se acabarán descubriendo.
- Utilizar palabras vulgares: un lenguaje cuidado demuestra que se presume de buena educación y profesionalidad, por lo que es una factor que nunca hay que olvidar.
- Adaptar una mala postura: una imagen vale más que mil palabras y a este popular dicho no le falta razón, por ello hay que tener cuidado con la postura que se adopta durante la entrevista, manteniendo las formas dentro de la comodidad y la formalidad. Sentarte excesivamente reclinado, estirar las piernas o los brazos, colocar las manos en la nuca, etc., pueden dar una mala sensación.
- Masticar chicle: muchos entrevistados ven en el chicle la forma idónea para calmar los nervios o la sequedad en la garganta, sin embargo, no es aconsejable por la relación que mantiene este punto con el anterior. Si tu garganta tiende a secarse, bebe agua antes de la cita o durante la misma, si te la ofrecen.
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