Publicado el 04-04-2008 por
"I answered... Perdón, le he contestado a mi padre en el móvil con un 'yes'". "Llevas 15 minutos hablando en inglés sin darte cuenta". "Al acostarme, me bombardean frases y palabras inglesas". Éstas son algunos comentarios que escuché a los 33 participantes en 'Vaughantown', un programa residencial de inmersión durante seis días. Así transcurrieron los dos primeros.
Día 1
9:00
Dieciséis éramos los estudiantes españoles: ingenieros, empleados de administraciones públicas, abogados, financieros y consultores, entre otros profesionales. Todos con más o menos dificultades con el inglés y con una duda en la cabeza: ¿Resistiremos seis días completos encerrados en medio del campo con un grupo de extranjeros y sin poder hablar una sola palabra en español?
Porque los otros diecisiete participantes, denominados 'anglos', son ciudadanos no dedicados a la docencia procedentes de Estados Unidos, Gran Bretaña, Australia, Sudáfrica e Irlanda. Nada más subir al autocar que nos condujo hasta el hotel rural situado en el Parque Nacional de Monfragüe (Cáceres), comenzamos a conocer mejor cuál sería el sino de los siguientes seis días.
Tras unas palabras de bienvenida, la directora del curso sugirió el primer intercambio de asientos para provocar las conversaciones 'one to one' entre españoles y 'anglos'. Al rato le estaba contando mi vida en inglés a una joven titulada en relaciones públicas estadounidense, nacida en Nuevo México y residente en California que se trasladaba a Madrid durante seis meses para trabajar como 'nanny' al tiempo que aprende español.
Poco después, me encontraba charlando, por supuesto en inglés, con una ingeniera de telecomunicaciones española, una estudiante de Colorado Springs (Estados Unidos), otro norteamericano y una inglesa. Nada más llegar, una presentación de los responsables del curso y de todos los participantes y.... a comer.
En mesas de cuatro compuestas por dos 'spaniards' y dos 'anglos' y, por supuesto, en inglés. Ya habrá tiempo de hacer el 'check in' y llevar las maletas a las habitaciones. No hay tregua. Después del breve descanso, comienza el verdadero 'partido': los primeros 'one to one'. Pero la verdadera 'piedra de toque' llegaría el segundo día, el primero con programa completo desde las 9 de la mañana hasta las 10 de la noche.
Día 2
9:30
El desayuno es la primera sesión 'académica' de la mañana. Por supuesto, sentados en mesas de cuatro, pero formadas por dos españoles y dos anglos. ¡No son horas para comenzar a entender en inglés! Aunque sea el de un ingeniero hindú que lleva toda la vida viviendo en Estados Unidos, ha trabajado construyendo satélites para el ejército estadounidense, ha diseñado aviones en 'Boeing', y ahora tiene su propia inmobiliaria en Kansas.
La recepción del hotel es el punto de encuentro. Allí se cuelga cada día el horario en el que conoces qué 'anglo' será tu interlocutor durante cada de 'one to one', de 50 minutos como mínimo de duración y 10 para descansar. Y a la hora siguiente... vuelta a empezar.
Estas sesiones sólo son canceladas durante los seis días en dos ocasiones para mantener una sesión telefónica, en otras dos para participar en una 'conference call' y una vez para preparar el 'show' nocturno. La hora de la comida. Por fin, un respiro. No... hay que volver a sentarse dos ‘anglos’ con dos españoles y, por supuesto, sigue estando prohibido el español.
El ruido crece por momentos, lo que hace más complicado comprender a una comercial de Internet de origen ruso afincada en Londres desde niña, su amigo londinense de padres vietnamitas, físico, profesor en Madrid de esta asignatura, o con el profesor irlandés de economía y estrategia. Por fin, tiempo libre, a descansar la mente en la habitación, hablar con la familia, ¡¡¡en español!!!, o echarse la siesta.
Sólo hay un problema: tengo que preparar una presentación de tres minutos que mañana tendré que realizar en inglés. No quiero ni pensar en la del penúltimo día, que será de 10 minutos. Actividad en grupo: juegos de preguntas y respuestas rápidas, de habilidad mental, y similares... Sí, en inglés. Más 'one to one'. En alguno de ellos tendré que aprovechar para corregir, mejorar y ensayar con mi socio angloparlante las presentaciones de los próximos días.
El 'teatrillo': 'sketches' humorísticos y pequeñas piezas, la mayoría de 'Monty Python', claro, británicos. Pero antes que termine el programa, ¡eureka!, me estoy riendo en inglés... a carcajadas. La cena. El ruido es ensordecedor, por las risas. La gente comienza a entenderse, a reírse en inglés. El día ha sido 'so hard', llega la hora de descansar. O de preparar la siguiente presentación.
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