Dirigir en femenino

Publicado el 09-06-2007 por Ángela Méndez / Madrid

¿Tiene el modo de dirigir sexo? Pues sí, y el femenino es bueno para la empresa, pues es dialogante, horizontal y participativo. Pero la difícil conciliación hace que muchas mujeres dejen sus carreras. Y eso hay que remediarlo.

Dirigir en femenino. ¡Qué miedo! Es inevitable pensar esto cuando uno tiene entre las manos una obra que comienza así. ¿Te enfrentas a un alegato feminista de tipo reivindicativo o a una blandengue y cursi defensa de soy directiva porque yo lo valgo? Pues  ni una ni otra cosa. Anna Mercadé aborda y defiende un tema complicado y de actualidad: el papel de la mujer en el mercado laboral y un estilo de dirección impregnado por aptitudes y características innatas a ellas que hacen que su forma de dirigir sea sobre todo dialogante y participativa.

A pesar de lo que parece, no es una obra sólo para féminas. Es cierto que si es mujer se sentirá más reflejada, pero su mensaje y propuesta es para todos.

Mercadé, especialista en creación de empresas, cree que ellas tienen una predisposición natural para dirigir, coordinar el trabajo, sacar lo mejor de cada uno y lograr objetivos. Pero estas capacidades no son exclusivas de las féminas y explica cómo pueden aparecer y cómo se pueden aprender y desarrollar.

Sin embargo, alerta de que en el actual panorama laboral la mujer aún ocupa un segundo plano y son pocas las que realizan tareas de alta dirección. Para la autora está claro: el peso de las costumbres y la difícil conciliación con la maternidad son las que truncan muchas carreras. Por eso insiste en que hay que romper las barreras históricas, defender la propia posición en el mercado, ser ambiciosas y  aprender a pedir y a exigir la colaboración de los hombres.

La última parte del libro es muy interesante. En ella Mercadé recoge las opiniones de varias directivas sobre cómo ven su estilo de dirección, qué consejos les darían a las jóvenes que emprenden su carrera profesional y, por supuesto, abordan el tema de la maternidad. Sus testimonios coinciden y plasman que “dirigir en femenino” es hacerlo de una forma directa, con argumentaciones, dialogante, contando siempre con el equipo, teniendo en cuenta a las personas y transmitiendo las propias ganas e ilusiones.

Sobre la maternidad y la alta dirección el resumen es más breve: organización, organización y organización? Pero insisten en que esa planificación puede y debe ser conjunta. Ellas ya lo han hecho? la pelota está en nuestro campo.

Autor: Anna Mercadé
Editorial: Gestión 2000
Páginas: 190
Precio: 17 euros